Resurrección en el Helmántico

Miguel García es «resucitado» tras sufrir una parada cardiorrespiratoria en el Salamanca-Betis. El jugador local estuvo «muerto» 15 segundos

Imagen de archivo
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Durante unos segundos, larguísimos, eternos, la tragedia sobrevoló ayer el estadio Helmántico de Salamanca. La afirmación no es ni gratuita ni exagerada. «Encontrarte con una persona muerta durante un tiempo es lo peor que te puede pasar en esta vida», llegaba a reconocer luego José Ignacio Garrido, jefe de los servicios médicos del Salamanca. Su intervención, en colaboración con su homólogo bético, Tomás Calero, había logrado salvar la vida sobre el mismísimo terreno de juego a Miguel García. El centrocampista charro había caído desplomado en el minuto 60, justo cuando el Betis iba a hacer un cambio.
Los instantes posteriores fueron dramáticos. El primero en atender al futbolista albaceteño, de 31 años, fue el galeno verdiblanco. Inerte, había entrado en parada cardiorrespiratoria entre la incredulidad y la histeria del resto de compañeros y rivales. Los llantos de Marcos Márquez y Juanjo prácticamente retumbaban en un estadio que quedó en silencio. La maniobra de «resucitación» –el término, rotundo, lo empleaba a posteriori el doctor Calero– dio resultado después de 15 segundos angustiosos. La rápida llegada del desfibrilador fue, simplemente, vital. «El futbolista no respondía y fueron necesarios dos «chispazos». Tras el segundo vimos que al fin reaccionaba», aclaraba el médico bético, cuya cara a la finalización del partido, desencajada, denotaba aún la experiencia límite vivida.
Porque el encuentro, tras el prodigio de contemplar cómo Miguel García abandonaba el estadio estabilizado y con movilidad camino del Hospital Clínico de Salamanca, se reanudó. Pepe Mel ofreció a su contrincante suspenderlo. «Habríamos venido cuando el Salamanca hubiese querido», dijo el técnico del Betis. No hizo falta. Miranda Torres decretó la continuación de un envite del que prácticamente todos los presentes renegaban ya. «El fútbol me importa ahora un bledo», ratificaba en sala de prensa el entrenador local, Óscar Cano.
Las noticias más importantes provenían del Universitario. Y éstas, incluso transmitidas por la megafonía del Helmántico, eran esperanzadoras. Se sabía que el jugador incluso había hablado con su familia y se hallaba controlado en la UCI. La UD Salamanca, ya a media tarde, anunciaba en su web que Miguel García continuaba «estable y recuperándose de la parada cardiorrespiratoria» producida por «un infarto cardiaco», según reveló el cateterismo al que fue sometido. Al paciente se le ha colocado un «stent» y permanecerá en la UCI. La buena nueva es que «si su evolución sigue siendo favorable, mañana –por hoy– pasará a planta». Todo un milagro.


Duros antecedentes
- El percance de Miguel García recordó, por su sobrecogedora caída, al padecido por el madridista Rubén de la Red en Irún el 30 de octubre de 2008.
- Ambos, por suerte, han podido contarlo. Como el sevillista Sergio Sánchez, que tras operarse del corazón parece que podrá volver a jugar al fútbol.
- Sin embargo, otros accidentes cardiovasculares sí acabaron en tragedia para el fútbol español. Antonio Puerta fallecía el 28 de agosto de 2007 después de su desfallecimiento, tres días antes, en un Sevilla-Getafe en Nervión.
- En un hotel italiano también encontró la muerte Dani Jarque, el 9 de agosto de 2009, en la víspera de un amistoso del Espanyol con el Bolonia.