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Todas las músicas que caben en un día del tiempo

El Matadero de Madrid celebra dos jornadas de conciertos con Glasvegas, The Pains of Being Pure at Heart, Vetusta Morla y Cristal Fighters, que fusionan electrónica y folclore vasco 

Cristal Figthers, orgullosos con su txalaparta. «Es una gran compañera de la electrónica»
Cristal Figthers, orgullosos con su txalaparta. «Es una gran compañera de la electrónica»larazon

Los aficionados a la música independiente de la capital se han quedado huérfanos de un certamen de entidad que traiga un buen número de nombres internacionales en un fin de semana. El día de la Música Heineken ha llegado al rescate con un cartel que presiden nombres internacionales y una interesante clase media de la música independiente durante el sábado y el domingo en el Matadero de Madrid. Entre ellos llegan Cristal Fighters, un quinteto radicado en Londres que toca como instrumento principal, y no es broma, la txalaparta. Es la aportación de Laura, guitarrista original de la formación, que un día se presentó en el estudio con una ópera que había compuesto su abuelo, fallecido en el País Vasco poco tiempo antes.

Lo cuenta Sebastian, londinense y líder de la banda. «Desde hacía mucho tiempo estoy interesado en la historia y la música españolas. Me interesa la forma en la que se construyó el país, su historia política, su diversidad, la capacidad de integrar y asumir culturas y, artísticamente, el cruce de caminos de la Península. Y la enorme cantidad de referentes culturales que tiene», explica. Ya conocían la txalaparta y el txistu, dice Sebastian, pero la ópera inacabada de Laura fue el paso definitivo a «Star of love», su álbum de debut, el primer paso hacia el gran público.

Jugar al despiste
Poco después, el sello francés Kitsuné (algo así como Los Lakers de la electrónica) los ficharon e incluyeron para su compilación, una de las más esperadas del año. E inmediatamente pasaron a ser considerados por algunos la nueva gran esperanza de la escena indie pop, rendida a los encantos del mestizaje étnico que han propuesto desde Animal Colective a Vampire Weekend o Yeasayer. El grupo mantiene en su MySpace que su origen es de Navarra, para alimentar el despiste, algo que Sebastian reconoce que les gusta.

«Partimos, de verdad, de esa tradición española, pero vivimos en Inglaterra y en el grupo hay un americano, un italiano, ingleses, una española... buscamos una manera de escapar de las etiquetas, enfatizando que la música nos hace diferentes». Sus temas, auténticos rompepistas nocturnos, hablan de «aprender a vivir solo». Pero están pensados para bailarse entre multitudes. «Nos interesa mucho esa contradicción. También con los grandes sentimientos encontrados, que te hacen pasar de la alegría a la tristeza y ver una cosa detrás de la otra en cada momento», cuenta.

No son letras muy habituales para el pop electrónico, bastante más hedonista o a veces directamente frívolo. «Estoy muy interesado en la metafísica. Leí "The sacred mushroom in the cross", de John Allegro (sin edición en España, pero que sería algo así como "La seta secreta de la cruz'')», que, explica Sebastian, «es una reflexión interesante sobre los orígenes del lenguaje y por qué cantamos y cómo lo hacemos. También de sentirse como una parte de algo más grande, o de los orígenes de la creencia en Dios. Pero volviendo a los días más antiguos», dice como si tuviera un millón de años. «Creo que ahora las religiones se han vuelto como algo institucionalizado y a mí me interesa volver atrás en términos musicales, donde todo era más genérico y más místico, no sé si te estoy confundiendo...». Por su aspecto y sus opiniones, hay quien diría que son unos hippies del siglo veintiuno. «No me gusta mucho, pero depende de la definición de ‘‘hippie''.

Tengo dudas espirituales», concede. ¿Aceptan por lo menos la etiqueta de pioneros de la txalaparta en el pop? «Muchas gracias, pero no es así. Otros ya lo han hecho antes, puedes verlo en YouTube...». Lo que sí han conseguido es obtener de ella un sonido irreconocible. «Hay mucha gente a la que le suena inocente, y es verdad, pero eso es cuando falta la melodía alrededor. Ése es su estado natural, pero nuestro sonido la incorpora a nuevas melodías y bases más duras y hemos encontrado lo buena compañera para la música electrónica que puede ser». Ésa es también la explicación del surgimiento de grupos que mezclan instrumentos tradicionales: «Es por cierto agotamiento de las bases angloamericanas de hacer música, es decir, el pop y el rock. La gente busca otros estándares, otros géneros, en Oriente, o en África, y de esa forma se generan luchas por recrear. Es un espíritu que te permite más libertad y vivir la música con intensidad». La prueba, mañana.

Fado, reggae, flamenco...
No toda la actividad está en el Matadero. Este fin de semana se celebra el I Festival de Fado de Madrid con Carminho (17), Cuca Roseta (18) y Carlos Do Carmo (19) en los Teatros del Canal. Además, un autobús del Festival Rototom a ritmo de reggae se detendrá en la Plaza de Lavapiés a medianoche. Nacho Mastretta y Raimundo Amador se convertirán en músicos callejeros y ofrecerán su arte gratis en la Plaza de Oriente el domingo. Será a las cinco y a las siete de la tarde. En el Auditorio Nacional, Solomúsica, un maratón de 12 horas con 40 conciertos, 738 músicos dirigidos por Josep Pons, Jesús López Cobos y Pascual Osa, entre otros.

Dos días para no perderse
Sábado. Desde las 11:15 a las 16:15, los emergentes Odio París y Reina Republicana actúan gratis como aperitivo junto a Disco las palmeras y Buena esperanza. El programa de tarde, que se despliega en cuatro escenarios ya con entrada, lo inaugura Aias, un trío de Barcelona que ha debutado este año en el Primavera Sound, y después Ellos, PS I Love You, Anna Calvi, y los platos fuertes. Toro y Moi (en la imagen), con su indefinible mezcla de ritmos, recién aterrizados desde su actuación en el Sónar y The Pains of Being Pure at Heart, un pop de calidad que llaman «shoegazing» (por la forma triste de interpretar las canciones mirando al suelo, con cierta pena) que ha sido de las últimas revelaciones internacionales. A las 21:00 comienzan Wild Beasts, o las nuevas bestias de la electrónica, los omnipresentes este verano Vetusta Morla, que acaban de publicar su segundo álbum, «Mapas», y para cerrar, en torno a las 23:30 horas, Cristal Fighters.

Domingo. El domingo arranca con un excelente cartel de actuaciones gratuitas. Eladio y los seres queridos, Igloo, Napoleón solo y Za! abren la jornada, cada uno a su estilo, pero con el listón alto en el Escenario Ufi. La jornada de tarde comienza con Pony Bravo, rock sureño aflamencado, Dum Dum Girls, rock ruidoso de California, y la exquisitez de John Grant. Yück, Likke Li y Destroyer son tres serias promesas internacionales que aseguran una tarde calentita. Tras ellos, Janelle Monáe (en la imagen), con un talento musical tan grande como sus referencias artísticas, que van desde Michael Jackson a David Bowie, pasando por Outkast. Tras ella, el otro talento femenino español, Russian Red, que presenta su disco «Fuerteventura», grabado con ex componentes de Belle & Sebastian. Glasvegas traen el muy criticado «Heartbreak / Euphoric», y, para cerrar, la electrónica de Caribou.