«No descansaremos hasta encontrar el cuerpo de Marta»

El abuelo de la joven anuncia que la familia emprenderá una nueva búsqueda en 2012 con sus propios medios

MADRID-La familia inició la búsqueda la madrugada del 24 de enero de 2009, y casi tres años después, continúa con las labores de rastreo. Entre medias, tres operativos policiales sin precedentes en España para hallar a la menor desaparecida y asesinada por Miguel Carcaño. Los psicólogos reconocieron en el juicio que el dolor de los allegados de Marta del Castillo puede convertirse en «crónico» y que el hecho de no encontrar el cadáver no hace sino acrecentar el daño.

Por eso, los familiares de Marta del Castillo –principalmente el abuelo, José Antonio Casanueva– no han cejado en la búsqueda. Comenzaron ayudados por un experto con un perro, que ofreció sus servicios. Buscaron por las inmediaciones del Guadalquivir, también sin éxito. Las llamadas de videntes han sido constantes. La familia, sin creer pero tampoco sin dejar de hacerlo, ha acudido a prácticamente todos los lugares que les han señalado.

Decepción tras decepción
El 25 de octubre de 2011, Casanueva retomó la búsqueda, con sus propios medios, en la barriada de Caño Ronco, en Camas, en una zanja a pocos metros de aquella en la que buscó la Policía. Recientemente, en un descampado junto a la parada de metro de San Juan Bajo se hallaron unos huesos animales en un lugar que previamente señaló una vidente de Valencia. La decepción del padre de Marta, Antonio del Castillo, que acudió con la Policía fue inmensa tras la esperanza inicial de que esos huesos fueran de su hija.

El abuelo de Marta, que ha hecho de la búsqueda de su nieta –y de la reclamación de justicia– el principal motor de sus días, pese a sus dolencias en la rodilla –de la que fue intervenido durante el juicio– sigue buscando. El objetivo ahora es una zona de difícil acceso entre Camas y Castilleja de Guzmán, conocida como el Camino del Agua. Allí se localizaron unas mantas y unas bolsas. Una última pista a la que aferrarse, aunque la Policía descartó su relación con el crimen de Marta.

Los imputados aseguraron en algunas de sus declaraciones que se llevaron el cuerpo envuelto en una manta. Esto y el hecho de que se trate de una zona «que no es de tránsito y a la que hay que acudir expresamente para tirar algo» dan un mínimo de esperanza a la familia para rastrear el enclave «a partir de enero, con el buen tiempo» y «cuando pasen estas fechas», porque «nos ayudan amigos y no queremos molestar más de lo preciso». La familia ha hablado con los responsables de unas obras cercanas al enclave donde buscarán para que lleven 50 metros más abajo la excavadora que utilizan y alerten en caso de hallar algún vestigio en ese otro lugar. «Si no tenemos máquinas, lo haremos manualmente», explicó Casanueva. El cruel silencio de los imputados «no deja más opción». «No descansaremos hasta que encontremos a Marta», relata el abuelo.

Del río a la zanja
«Traedla como sea, aunque sea muerta», pidió la familia a la Policía a los 15 días de la desaparición. Tras la confesión inicial de Miguel Carcaño, Samuel Benítez y Javier García Marín, alias «El Cuco», los agentes, con el apoyo de la Guardia Civil y de los militares, emprendieron una búsqueda con todos los medios a su alcance en el Guadalquivir, donde los imputados admitieron de entrada que habían arrojado el cuerpo. El rastreo se prolongó entre el 14 de febrero y el 16 de marzo de 2009, sin obtener resultados. Aunque los investigadores siempre han defendido que, en base a los testimonios iniciales, que suelen ser los más espontáneos y veraces, Marta debe de estar en el río, la realidad es que no se ha hallado ningún vestigio. La utilización de señuelos de igual peso que la víctima para comprobar el recorrido posible e hipotético del cuerpo con las mareas del río tampoco dio resultado. Considerando el flujo de las mareas fluviales –el Guadalquivir es más un lago que un río, tras la intervención humana en su cauce–, Marta del Castillo debió de acabar en la presa de Alcalá del Río. Allí llegaron los señuelos arrojados, pero en ese lugar no se encontraron vestigios de la joven. En cualquier caso, se rastreó por todo el Guadalquivir. Sin éxito, lo cual acrecentó la frustración de la Policía y el dolor de la familia.

En el rastreo del río intervinieron perros especializados en búsquedas procedentes de Holanda, aparte de la Policía, el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil, especialistas en navegación por el Guadalquivir, Bomberos, Protección Civil, la Unidad Militar de Emergencias, el Instituto Social de las Fuerzas Armadas, motos acuáticas, excavadoras, camiones… Un gasto sin precedentes en España, llegando en ocasiones a hacer paradas por falta de fondos, para un fracaso sin precedentes.

El 17 de marzo de 2009, Miguel Carcaño da otra versión del crimen. Asegura que el cuerpo fue tirado a un contenedor cercano a su domicilio de León XIII. Pese a las reticencias de la Policía a buscar en un enclave diferente al río, el juez de Instrucción número 4 de Sevilla ordena un nuevo operativo. Todos los focos se centran en el vertedero de Alcalá de Guadaíra, donde van todos los despojos de la ciudad de Sevilla.

Sin convicción pero con toda profesionalidad, la Policía mueve 40.000 toneladas de desechos. Se trataba del segundo gran operativo y el segundo gran fracaso. El operativo se detuvo el 30 de abril, pendiente de una orden judicial que instara a seguir con los trabajos. El requerimiento del juez llegó el 30 de septiembre de 2009 y el nuevo enclave elegido estaba en Caño Ronco, en un descampado cercano al piso que habitaba Carcaño, junto a su novia, Rocío. La menor fue quien indicó a la Policía y al juez que Carcaño le dijo que el cuerpo estaba enterrado en una arboleda cercana a Caño Ronco y que su hermano, el también imputado Francisco Javier Delgado, y él mismo dieron muerte a Marta a golpes tras una discusión.


Tres fracasos y una esperanza
CAÑO RONCO
Ésta es la imagen de la última zona peinada por la Policía en busca del cuerpo de Marta. Se trata de una zanja en la barriada de Caño Ronco, en Camas, donde la ex novia de Miguel Carcaño aseguró que él y su hermano arrojaron el cadáver. La búsqueda se inició en octubre de 2009, sin resultado. La familia volvió en octubre a peinar otra zanja cercana.

EL GUADALQUIVIR
Fue la primera pista que siguió la Policía y la que siempre le ha inspirado más confianza, pues salió de la primera confesión de los acusados. Pese a la intervención durante meses de motos acuáticas, excavadoras, camiones, buceadores y perros especializados en búsquedas, no se encontró ningún rastro.

EL VERTEDERO
En otra versión, Carcaño dijo que el cuerpo fue arrojado a un contenedor. La Policía removió 40.000 toneladas de basura del vertedero Monte Marta.

CAMINO DEL AGUA
Finalizado el juicio y agotadas las posibilidades de que alguno de los acusados confesara el lugar donde está el cuerpo de la joven, la familia va a iniciar una búsqueda por su cuenta en un paraje de difícil acceso conocido como Camino del Agua, donde se encontraron mantas y bolsas, aunque sin relación aparente. Es el último recurso para encontrar el cuerpo de Marta.


EL DATO
616.000 euros
se le reclaman a los imputados por los gastos de la búsqueda de Marta que han corrido a cargo del Estado. El rastreo del río, del vertedero y de la zanja de Camas ha supuesto el mayor operativo montado en España para buscar a una víctima. Incluso hubo que hacer paradas por falta de fondos.