Dos horas de ruta por Alcalá de Henares

La senda a pie es de nivel fácil. Únicamente requiere llevar calzado cómodo 

Dos horas de ruta por Alcalá de Henares
Dos horas de ruta por Alcalá de Henares

Alcalá de Henares es, sin duda, uno de los pilares sobre los que se apoya toda la cultura construida en España a lo largo de tantos y tantos siglos. En un ameno paseo, a pie o en bicicleta, se pueden recorrer sus mejores zonas verdes y su centro histórico, con punto final en la plaza de Cervantes.
Lo primero que el visitante debe hacer es llenar la mochila con un libro y una cámara de fotos. Al contrario que en otras rutas, esta vez se puede ir vestido de cualquier manera, ya que el camino no es nada exigente a pesar del tiempo que se emplea: dos horas de paseo y disfrute, más el tiempo que se destine en los desplazamientos. Para llegar hasta aquí, el visitante debe tomar un tren de cercanías, que cubra las líneas C1, C2 o C7, y llegar hasta la estación de Alcalá de Henares (c/Valdeolmos, muy cerca del parque del Ángel).

Qué ver
Desde dicho parque se avanza por la sucesión de calles Torrelaguna, Talamanca y Ángel (van rectas y seguidas), que desemboca en la plaza Atilano Casado, en plena Vía Complutense. Esta avenida, que en un sentido (a la izquierda) une el casco urbano con los modernos campus universitarios; en el otro (a la derecha) corta Alcalá como un cuchillo en mantequilla, recreándose primero en el Parque Municipal de O´Donnell.
El viajero se encuentra aquí ante una exquisita selección de Prunus pisardii (ciruelo ornamental), Cercis siliquastrum (árbol del amor), Platanus orientalis y Aesculus hippocastanum (castaño de indias). Todo ello rodeado de una pradera cuidada y brillante, y un pequeño estanque en altura, perfecto para avanzar diez o veinte páginas más del libro (abajo, hay también muchos bancos con sombra para tal efecto). Lo normal allí es cruzarse con atletas esporádicos y perros saltando a sus anchas del terrizo al verde y vuelta, perseguidos por sus dueños.
Siguiendo un poco más adelante, por la Vía Complutense se alcanzan los Jardines de la Paz, otro momento de relax del que podrá disfrutar el visitante, justo junto al Palacio Arzobispal. Desde allí, por la calle Mayor, y tras visitar la casa natal de Miguel de Cervantes, está la plaza que lleva su nombre, y que es otra zona verde para enmarcar. El lugar emana una vida que ya quisieran muchas plazas de las grandes ciudades.
Por allí se encuentra también el Teatro Corral de Comedias, el edificio de la Universidad de Alcalá, la calle de los Colegios, la Catedral (ubicada a tres o cuatro manzanas) y un interminable número de rincones que convierten a este sitio en lo que es: un placer de letras y parques. En definitiva, una ciudad que puede ser una aventura de naturaleza y conocimiento. Eso sí, ahora en el tren de vuelta, hay que terminar el libro.