El fútbol vintage por Lluís Fernández

El fútbol ha sido el único deporte que ha generado sus propias estrellas, en competencia con el cine

El fútbol, la televisión y la publicidad forman una troika esencial como fenómenos de entretenimiento de masas y afianzamiento de la imagen de marca, que también es la del sentimiento patrio. Por esa razón ninguna autonomía con pretensiones historicistas quiere renunciar a su televisión y a su equipo de fútbol, imprescindibles para la promoción y consolidación del sentimiento nacionalista.

El fútbol ha sido el único deporte de masas que ha generado sus propias estrellas, en competencia directa con el estrellato cinematográfico de cada país. En la España de la radio y el No-Do, los futbolistas rivalizaban con toreros y ciclistas, pero fueron dos fenómenos, Di Stéfano y Kubala, quienes se consagraron además como ídolos del cine español.

En los años 50, previos a la inauguración de Televisión Española, se publicaban tebeos y cromos de futbolistas, que se regalaban en las chocolatinas, y hasta «La Raspa» se cantaba con los nombres de los fenómenos del balompié.

Los chavales se sabían de memoria las alineaciones de cada club, que repetían machaconamente la propaganda radiofónica, y comentaban el épico gol de Zarra narrado por Matías Prats. El fútbol era tan popular que ya en 1955 los locutores de «Carrusel deportivo» tuvieron que lidiar con la negativa del Real Madrid y el Atlético de radiar el partido.

Con el inicio de las retrasmisiones televisivas, los futbolistas adquirieron el estatus de mitos globales. El primer partido que se retrasmitió de forma experimental fue el Real Madrid contra el Racing de Santander el 24 de octubre de 1954. Con la tele recién inaugurada, algunos televidentes pudieron ver el partido de la Copa de Europa Real Madrid-Florencia y poco después el Real Madrid-Atlético de Bilbao de la Copa del Generalísimo.

En 1959, Joe Linten de Movierecord, gracias a Raimundo Saporta, consiguió que Televisión Española le vendiera los espacios publicitarios de un partido de fútbol del Real Madrid, intercalando por primera vez anuncios realizados por Estudios Moro. Inicio de la publicidad televisiva y paso previo a la democratización del televisor que comienza con el enlace de Fabiola y Balduino de Bélgica en 1961.

A partir de entonces, fútbol, telediarios y publicidad se convirtieron en elementos esenciales para la venta de aparatos de televisión a plazos. La proliferación de Teleclubes, a partir de 1964, permitió al mundo rural acceder a la programación de Televisión Española y convirtió las variedades de «Gran Parada», los telefilmes norteamericanos y el fútbol en los programas de entretenimiento preferidos de la televisión sin UHF.

El color no hizo más que añadir realismo a las retrasmisiones deportivas y glamour a «Los Ángeles de Charlie». La primera retrasmisión experimental en color fue el «combate de siglo» entre Joe Frazier y Cassius Clay, en 1971, y se regulariza con las retrasmisiones de los Juegos Olímpicos de Múnich, en 1972.

Es cierto que un partido vivido en esas falsas «catedrales» del fútbol es mucho más emocionante que en diferido, pero la televisión le confiere un plus: la grandiosidad del primer plano y la repetición de la jugada. No hay espectáculo más emocionante hoy en día que un duelo entre grandes equipos de fútbol.

Ver una final en directo tiene los componentes emocionales de un espectáculo de masas incomparable. Oírlo radiado, con su ritual agónico, coloca al escucha al borde del infarto y televisado adquiere esa dimensión épica que sólo se encuentra en los grandes dramas en los que el telespectador sufre con la angustia del imprevisible desenlace final.