El detenido en Barcelona por financiar a Al Qaida tenía empresas y un yate

Agentes de la Comisaría General de Información (CGI), del Cuerpo Nacional de Policía, han detenido en Barcelona al ciudadano estadounidense, de origen argelino, Mohamed Amhar Debhi, al que se acusa de un delito de financiación del terrorismo, en concreto de Al Qaida para el Magreb Islámico (AQMI).

Debhi ocultaba sus actividades detrás de la «pantalla» de un empresario, al que los negocios le marchaban muy bien. Vivía en un chalet de la localidad de Esplugas de Llobregat, en la Ronda de Canigó. Figuraba como propietario de dos sociedades, U. S. Trade Impex y Rogus Business, que tenían su sede en la Avenida Diagonal de Barcelona, pero que permanecían inactivas.

Según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas, los investigadores averiguaron que el detenido iba a cambiar de domicilio y fundar nuevas empresas, con las que empezar a operar. Debhi disponía de un automóvil de lujo y una embarcación de recreo, fondeada en el puerto de Badalona.

Durante las pesquisas, coordinadas por el Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional, los agentes de la CGI comprobaron que este individuo enviaba importantes cantidades de dinero, bien por transferencias bancarias o por medio de correos humanos, al ciudadano argelino, residente en su país, Toufik Mizi. Se encuentra huido de la Justicia española desde 2006 y está imputado por integración en banda terrorista.

Mizi escapó de España como consecuencia de la desarticulación de una célula islamista dedicada a operaciones de financiación de AQMI, desmantelada por la CGI en la operación denominada «Submarino». Mantenía relaciones con Debhi desde 2003.

El ahora detenido se dedicaba a blanquear dinero y enviarlo a Argelia bajo la cobertura de operaciones comerciales que han resultado ficticias.

El dinero, en cantidades superiores a 60.000 euros, era remitido a Mizi, quien, a su vez, se lo hacía llegar a los cabecillas de AQMI, cuya cabeza visible es el emir argelino Abdelmalek Droukdel, alias Abou Mousad Abdelwadoud, para que sirviera de financiación de las actividades terroristas.

En los registros domiciliarios realizados, se han intervenido tres ordenadores portátiles, discos duros, facturas y escrituras de constitución de empresas, así como numerosa documentación bancaria y otra, relacionada con la investigación.

Además del delito de financiación del terrorismo, a Debhi se le imputan los de fraude a la Hacienda Pública española y a la Seguridad Social, así como falsedad documental.