«LOsservatore» el diario de las ideas

El Papa felicita al periódico de la Santa Sede por su 150 aniversario, que se celebra hoy

«Para una publicación diaria, es un período de verdad considerable», asegura el Santo Padre
«Para una publicación diaria, es un período de verdad considerable», asegura el Santo Padre

CIUDAD DEL VATICANO- El periódico más particular del mundo, el «singularísimo diario», como lo bautizó el cardenal Giovanni Battista Montini antes de ser elegido Papa con el nombre de Pablo VI, cumple hoy 150 años. Nacido en los turbulentos años de la Unificación Italiana como herramienta vaticana para defender los Estados Pontificios, «L'Osservatore Romano» alcanza el siglo y medio de vida con un excelente estado de salud. Combina la fidelidad al papado y a la Iglesia con su momento de mayor difusión e influencia. En esta trayectoria está presente LA RAZÓN, que distribuye de forma gratuita cada domingo su edición semanal en nuestro idioma.

Con su edición diaria en italiano; semanales en español, francés, portugués, alemán, italiano y malayalam (lengua del Estado indio de Kerala, con gran presencia católica); mensual en polaco; y una web renovada y atractiva, el diario de la Santa Sede sigue siendo el mejor ágora en el que encontrar la actualidad pontificia y del Vaticano, la realidad internacional de la Iglesia católica, la más profunda información religiosa y cultural y las opiniones de los intelectuales más influyentes del catolicismo. Benedicto XVI reconoció ayer la excelsa historia del periódico en una carta dirigida al director del rotativo, el historiador y periodista Giovanni Maria Vian. Se espera además que el Papa visite a principios de la semana próxima la sede de «L'Osservatore Romano». Hoy el secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Tarcisio Bertone, oficiará una misa para celebrar el aniversario a la que acudirán los trabajadores del diario.

Camino rico en alegrías
«Para una publicación diaria ciento cincuenta años de vida son un período de verdad considerable, un largo y significativo camino rico de alegrías, de dificultades, de compromisos, de satisfacciones, de gracia», inicia el Pontífice su misiva, en la que califica a la cabecera como un «instrumento privilegiado al servicio de la Santa Sede y de la Iglesia». Además, destaca su labor dando a conocer «el magisterio de los Papas». Con Benedicto XVI son ya 11 los obispos de Roma de cuyos magisterios ha informado «L'Osservatore Romano». Aunque inalterable en su espíritu, el aspecto del diario ha cambiado mucho desde que vio la luz su primer número con fecha de 1 de julio de 1861. Vian ha dirigido una importante renovación de la cabecera. Ha introducido el color en la primera y última página, ha aumentado las firmas femeninas y no católicas, y ha dado mayor espacio a la información internacional, a la cultura, a la economía, al ecumenismo y al diálogo interreligioso. Subraya Benedicto XVI en su carta estas novedades y los acuerdos para la distribución conjunta con «otras cabeceras de España, Italia y Portugal» que han permitido aumentar la difusión. LA RAZÓN fue el primer periódico nacional del planeta que se sumó a esta iniciativa. «Desde la segunda mitad del siglo XX el diario comenzó a circular en todo el mundo a través de una serie de ediciones periódicas en diversas lenguas, impresas no sólo en el Vaticano», dice el Papa, quien destaca además que la presencia de «L'Osservatore Romano» en internet es «cada vez más eficaz».Tras recordar la importante labor informativa y a favor de la libertad que desempeñó el diario durante las dos Guerras Mundiales, se ocupa Benedicto XVI de cuál debe ser hoy su papel. «En este tiempo –marcado a menudo por la falta de puntos de referencia y por la remoción de Dios del horizonte de muchas sociedades, también de antigua tradición cristiana– el diario de la Santa Sede se presenta como un ‘diario de ideas', como un órgano de formación y no sólo de información».

Por ello, «L'Osservatore Romano» debe mantener la línea del último siglo y medio dando atención a las Iglesias orientales y al diálogo ecuménico, favoreciendo la colaboración con el judaísmo y con las otras religiones y abriendo espacios al debate cultural, a la voz de las mujeres y a los temas bioéticos, propone Benedicto XVI.