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El último descubrimiento de la astrología

Ofiuco irrumpe en el Zodiaco

Los nacidos en Escorpio o Sagitario podrían cambiar de signo ahora que se plantea restablecer el Zodiaco babilonio original
 

  • El sol en Ofiuco, el pasado 7 de diciembre
    El sol en Ofiuco, el pasado 7 de diciembre
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

22 de enero de 2011. 17:37h

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Madrid. 23/1/2011

Nuestro mundo conocido pasó a constar de doce meses, doce lunas nuevas y doce signos del Zodiaco... Cada uno, contento con el animal celeste que definía su personalidad, ha vivido todos estos siglos. Hasta que hace unos días saltó la alarma en todas las redes sociales. ¿La culpa? De Ofiuco (u Ophiucus). Palabra que se ha convertido en las últimas semanas  en el «treding topic». Y el motivo no era otro que la posibilidad de que fueran trece, y no doce los signos del horóscopo. La constelación que recibe tal nombre, aunque es conocida desde el siglo II a.C., ha «rejuvenecido» ahora debido a un grupo de astrónomos del Minnesota Planetarium Society, que ha restablecido el zodiaco babilonio original, recalculando las fechas a cada signo, y acomodando estos a los cambios en el eje de la Tierra que se han producido en los últimos miles de años. Así aparecía en escena Ofiuco (el portador de la serpiente), la constelación del Sol desde el 29 de noviembre al 17 de diciembre, que viene representada por Asclepio, el hijo ilegítimo de Apolo que sujeta una serpiente.

Los nacidos en esas fechas, ante la perspectiva de dejar de ser Escorpio o Sagitario, y pasar a ser «ofiucos» (por más poderes sobrenaturales que se les pudieran atribuir), colapsaron la red.  Aunque no serían los únicos damnificados, ya que la introducción del «jugador número 13», podría llegar a provocar que algunos Piscis, dejarían de ser Piscis, y los Aries no lo fueran del todo. Y eso, para muchos, supondría la hecatombe. El astrólogo Vicente Cassanya, director de la revista «Tu suerte», nos matiza: «No cambia nada porque las constelaciones son una cosa y los signos del Zodiaco, otra distinta. Si alguien está interesado en hacerlas confundir, habría que preguntarle por qué».

Emilio Alfaro, astrónomo del Instituto Astrofísica Andalucía y Presidente de la Sociedad Española de Astronomía (SEA), resume: «Podríamos decir que Ofiocus, como cualquier otra constelación, no es más que la rotulación de una zona del cielo para que podamos orientarnos por él fácilmente. Uno puede dar unas coordenadas, o decir la tercera estrella más brillante de la constelación fulanita... En cuanto a variaciones del eje terrestre no tienen nada de nuevo. La Tierra tiene, entre otros, un movimiento de cabeceo en el que emplea cerca de 26.000 años en completar una vuelta, un fenómeno conocido como precesión. El que esto afecte al carácter o al devenir de los seres humanos es lo que no tiene sentido».  Aunque el astrólogo Vicente Cassanya completa la frase, añadiendo: «Precisamente, esa precesión de los equinoccios, la tenemos en cuenta los astrólogos y de ahí el cambio de eras. Por ejemplo, casi todo el mundo sabe que estamos entrando en la Era de Acuario».

Si se tenía «constancia ofiuca», ¿por qué hacer las presentaciones ahora? Emilio Alfaro aclara con paciencia docente: «Quizá porque estamos en una crisis que genera frustraciones y el ser humano necesita consuelo. Si no lo encuentra alrededor, huye hacia otras estructuras de tipo sobrenatural o mágico». Lo cierto es que el lanzamiento de esta constelación es cíclico, y acaso, como explica Jaime Barrientos, experto en astrología comparada, «se deba a los acontecimientos históricos predecibles: sucedió en los años anteriores al advenimiento del nuevo milenio y vuelve a ser objeto de estudio ahora que se habla de la fatídica fecha del 2012, momento en el que algunos fijan el fin del mundo. En cualquier caso, se trata de un temor sin base científica, ya que hasta el momento ningún arqueólogo, lingüista ni matemático ha conseguido descifrar las complejidades de los jeroglíficos de esta raza».

Esta redescubierta constelación ha provocado el caos en Twitter y Facebook. Miles de personas experimentan auténticas crisis de identidad ¿Quién les dice ahora que podría haber un signo número 14, Cetus –un enorme monstruo marino, según la mitología asesinado por Perseo–, que corresponde a una constelación, entre Aries y Piscis?

 

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