Cataluña

ANÁLISIS: La complicada lucha contra la abstención

La Razón
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- ¿Existen precedentes sobre la idea de plantear elecciones en día laborable?
–Sí, Pasqual Maragall exploró con ahínco esta posibilidad. Lo hizo porque temía una mayor movilización del electorado nacionalista tras el atribulado debate identitario que generó la aprobación del Estatut. Celebrar las elecciones en día laborable implica la obligación de las empresas de ceder cuatro horas a los trabajadores, lo cual se puede interpretar como un incentivo para la parroquia obrera fiel a los socialistas.

- ¿Las elecciones se celebran siempre en domingo?
–Casi siempre, aunque no existe la obligación por ley. Los últimos comicios autonómicos en Cataluña se celebraron en miércoles, aunque fue un día festivo (1 de noviembre). Todos los partidos trabajaban con la hipótesis de que las elecciones serían el domingo, 22 de octubre de 2006, pero Maragall los sorprendió al escoger el Día de Todos los Santos. El entonces presidente de la Generalitat argumentó que de esta manera se evitaba que el puente de la Hispanidad interrumpiera la campaña electoral.

- ¿Qué razones se pueden esgrimir en favor de las elecciones en día laborable?
–Es difícil argumentar algo distinto al fomento de la participación. Al ser día laborable, existe la garantía de que los ciudadanos no están de viaje durante el fin de semana y, por tanto, están próximos a su colegio electoral. Sin embargo, existen razones de mucho peso para evitar que los comicios se celebren en día laborable, sobre todo motivos económicos. Las empresas, obligadas a ceder hasta cuatro horas a sus empleados para ejercer su derecho al voto, tendrían elevados costes, lo cual es una pésima noticia, sobre todo en tiempos de crisis.