Sevilla

Socialismo o fulanismo por Santiago Talaya

La Razón
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Analizado desde el punto de vista de los intereses electorales del PP andaluz la reforma laboral del pasado viernes debió ser aprobada tal vez la semana de antes, el día 3, y habría quedado disuelta mediáticamente en la previsible e imposible guerra fratricida de rubalcabistas y chaconistas del 38 congreso. De haber procedido así, Rajoy le habría ahorrado este pasado fin de semana de vértigo a Javier Arenas y posiblemente hubiera evitado que las centrales mayoritarias hayan convocado una gran manifestación coincidiendo con la clausura del propio congreso de los populares en Sevilla el próximo día 19. Pero claro, es difícil que la alegría dure más de dos días en la casa de un gafe. Y Griñán, que por unas horas ha acariciado la posibilidad de un contraataque por la izquierda, se ha vuelto a convertir en el pupas colchonero al que, cuando marca un gol, le hacen un siete en la jugada siguiente. Porque un roto, y no otra cosa, es lo que ha provocado la dimisión de José Antonio Viera en el PSOE de Sevilla, la circunscripción clave que da o quita mayorías absolutas y donde de momento, según el Egopa, los populares figuran con siete puntos de ventaja. Viera se marcha porque tal vez intuye una próxima imputación judicial a cuenta del caso ERE pero también para abrir una vía de agua en la lista en la que figura nada menos que el candidato a la Presidencia de la Junta. ¿Por sugerencia del entorno de Rubalcaba? Lo cierto es que tras esta convulsión/implosión interna –¡a cinco semana de las elecciones!– Griñán queda como cabeza de ratón de un partido dividido y herido y su precariedad y debilidad orgánicas dan casi pena. Por cierto, vuelvo a las prejubilaciones fraudulentas. Curiosamente las tres provincias donde principalmente pivota el escándalo (Cádiz, Sevilla, Jaén) son aquellas donde el aparato ha conseguido aupar a Alfredo Pérez Rubalcaba a la Secretaría general. Ni un intruso más, debieron pensar Cabaña, Viera, Zarrías «y compañía». Y vaya si Chacón lo era.