Dos pájaros de un solo tiro por José Clemente

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Afrontamos en las dos próximas semanas el periodo posiblemente más duro de nuestro sistema financiero desde la llegada de la democracia, con una profunda reforma bancaria en nada comparable con aquella otra que vivimos a mediados de los ochenta y que sirvió de base al sistema actual tal y como lo conocemos. Digo dura reforma del sistema financiero porque junto a la draconiana reforma laboral debía discurrir otra estrictamente bancaria, una reforma acometida en una primera parte con las fusiones entre cajas y entidades bancarias menores, pero que no llegó a tocar el hueso medular del asunto como ahora se propone el Gobierno, urgido y presionado por el BCE de Mario Draghi la pasada semana en Barcelona durante la cumbre del Banco Mundial.

¡Ya tocaba!, especialmente después de una semana de fuertes turbulencias en las bolsas europeas, que ha puesto de nuevo la prima de riesgo por las nubes y la solvencia de nuestro sistema bancario entre los peores del mundo occidental. La causa principal de la debacle venía provocada por el estocaje de los llamados activos inmobiliarios, que tanto el Banco de España como el Banco Central Europeo quieren ver en circulación para que las entidades dejen de sufrir por su futuro y oxigenen el mercado con dinero que permita la reactivación económica y los créditos fluyan al usuario y al mundo de la empresa en general y sin los cuales la creación de empleo no es más que pura entelequia.

El anuncio de dicha reforma financiera, que tiene a Bankia entre sus principales objetivos con una morosidad por cubrir en los próximos días de cerca de diez mil millones de euros, ya ha tenido sus primeras consecuencias con la dimisión de Rodrigo Rato. La morodidad del ladrillo asciende a 31.300 millones, pero aunque se recurriese a fondos del FROB no sería posible que el Gobierno pudiera asumir esos pagos, lo que ha provocado una situación límite que debe cauterizar en sólo 10 días, antes del 17 de mayo que es la fecha señalada por el Gobierno para tratar de cerrar la reforma financiera. Rato se va y las especulaciones sobre su nuevo destino no han hecho más que empezar, pues tal vez su salida vaya vinculada a la promesa de Rajoy de procurarle la gobernación del Banco de España, que está en ciernes. Dos pájaros de un tiro o quien sabe si tres, pues un buen rodaje en el Banco de España le abriría las puertas al Banco Central Europeo.