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EL ANÁLISIS: Entre el alivio y la culpa

El primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, asisitió ayer al funeral de Mona Abdninur, una de las víctimas de la matanza de la isla de Utoeya
El primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, asisitió ayer al funeral de Mona Abdninur, una de las víctimas de la matanza de la isla de Utoeyalarazon

- ¿Qué traumas pueden causarle a una persona sobrevivir a una matanza como las de la isla de Utoeya y Oslo?
–Dependerá de la historia y de la fortaleza psíquica que tenga cada individuo. Por regla general, los supervivientes de este tipo de tragedias suelen tener dificultad para dormir, pesadillas, o incluso pueden caer en una depresión. Otros pueden engendrar sentimientos de inmortalidad, que, junto a la culpa de haber sobrevivido, los pueden llevar a realizar actos peligrosos contra su propia vida. En el caso de los familiares, la elaboración del duelo, se hace dificultosa, a veces debido al odio que genera una situación así. La necesidad de venganza impide la elaboración del duelo.

- ¿Qué consecuencias puede tener este sentimiento de culpabilidad?
–Puede haber grandes sentimientos de culpabilidad, pero se trata de una culpabilidad muy particular. Tiene que ver más con el alivio de estar vivo y esto, a veces, impide el dolor por los que han muerto. Esta culpa puede llevar a que tarde más la aparición del sufrimiento o que éste aparezca en forma de síntomas corporales, como ataques de ansiedad, crisis de pánico, etc.

- ¿Qué tipo de terapia es aconsejable para ellos?
–Todas las personas tenemos defensas ante las dificultades y sufrimientos de la vida (olvido, negación, evasión etc). Estas defensas, en casos extremos, pueden aumentarse en exceso e impedir que el sujeto realice su vida normal. Una terapia en estos casos debe acompañar al sujeto mediante la escucha e intentar que el suceso traumático pueda ser elaborado y reparado. A veces, puede ser especialmente beneficiosa la implicación del sujeto en la denuncia de todo suceso que atañe a la falta de dignidad humana y el derecho a la vida, en un mundo en donde el desfallecimiento de los valores por la dignidad humana se están perdiendo.

- Después de vivir una experiencia como ésa, ¿pueden recuperarse y tener una vida normal?
–Mi opinión personal, es que es «incurable», es decir, que se puede aliviar pero no superar. Es más, he tratado hijos cuyos padres han sido supervivientes de un campo de concentración y, claramente, a pesar de que estos padres han podido realizar una vida «normal», el trauma del Holocausto sigue presente. Tanto es así que, de alguna forma, este sentimiento traumático es transmitido a los hijos, y hay casos en los que incluso los descendientes de los supervivientes terminan necesitando tratamiento.

- El juicio y la condena contra el asesino, Anders Breivik, ¿les va a ayudar a superarlo?
–En algunas personas puede ser que algo ayude pero, en general, el sentimiento que se tiene es que cualquier castigo es poco y nunca se está conforme con el veredicto.