Los indignados dan por concluida la manifestación en Sol

Varios cientos de 'indignados' han vuelto a celebrar una asamblea en la Puerta del Sol después de las diez de la noche, hora límite fijada por la Delegación del Gobierno para ocupar esta céntrica plaza madrileña dentro de los actos de protesta que conmemoran el primer aniversario del Movimiento 15M.

Por tercer día consecutivo, los 'indignados' se han reunido desde las diez de la noche en el espacio comprendido entre la nueva estación de Metro de Sol y la estatua de Carlos III. De esta forma, han puesto en común lo que previamente habían debatido en las asambleas sectoriales celebradas en diferentes plazas de Madrid durante este lunes.
La Policía ha mantenido el dispositivo de seguridad de días anteriores. La menor afluencia de simpatizantes del Movimiento 15M --en relación al sábado, 12 mayo-- ha permitido que el tráfico permaneciera abierto en la Puerta del Sol.
Una vez más, la actuación de la Policía en el desalojo de la madrugada del lunes fue criticado por varios de los 'indignados' que tomaron la palabra durante la asamblea, llegando incluso a denunciar que hubo un agente infiltrado que boicoteó la asamblea del domingo y que incluso llegó a provocar, lo que motivó la intervención policial.
Las comisiones de la Acampada de Sol han negado que, como ha sostenido la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, el 15M tenga intereses políticos y que cuente con "soporte económico". Entre las propuestas que se han oído en Sol también ha figurado la de crear una "red de desempleados"o la de volver a esta plaza cada vez que la prima de riesgo sobrepase los 500 puntos.
Cuando el famoso reloj de la Puerta del Sol marcó las doce de la noche, fieles a su tradición, los congregaron volvieron a realizar el conocido 'grito mudo', al que siguió la canción del 'cumpleaños feliz' para festejar este primer aniversario del movimiento.
Minutos antes de la una de la madrugada, los concentrados en la Puerta del Sol anunciaron que daban por concluida la manifestación y los congregados empezaron a abandonar lentamente la emblemática plaza madrileña.