Chanel: el regreso de BB

El diseñador alemán volvió a sorprender a sus «fans» con su nueva actualización de la mítica firma francesa. Y con un aviso: el lujo ya no es ostentoso, sino útil.

Chanel: el regreso de BB
Chanel: el regreso de BB

Si Coco Chanel no hubiera existido, alguien habría tenido que inventarla, al menos para que Karl Lagerfeld pudiera montar y desmontar cada temporada el legado dejado por la modista. Ayer, el alemán volvió a hacerlo y ofreció un desfile que, en realidad, era toda una lección de cómo entender el lujo en tiempos de recesión. «Lujo útil» lo llama él, pero en realidad podría no hacerlo. Es Chanel. El negro y el blanco dominaron la pasarela con permiso de ciertas licencias al verde jade y, sobre todo, al rosa, ese color tan Chanel que el próximo invierno aparece en forma de enormes lazadas, puños y cuellos de quita y pon, vestidos vaporosos o pantalones masculinos de corte ancho y con vuelta. Entre medias, ni rastro de los clásicos collares de perlas de la firma, tampoco de las cadenas doradas ni de los oropeles. Se acabó. El único exceso que se permite Lagerfeld son los estampados de efecto óptico en trajes de chaqueta de talle estrechísimo, y, si acaso, los sombreros como complemento. Entre Schiffer y Moss Otro apunte a tener en cuenta: los desfiles de Chanel sirven también para pronosticar hacia dónde apuntará la tendencia en cuestiones de maquillaje y peluquería. Ya ocurrió cuando, hace más de un año, Lagerfeld convirtió a sus modelos en clones de Amy Winehouse, así que tomen nota. Como ya apuntábamos en estas páginas hace unos días, la melena XL marcará la pauta y acabará con el reinado de los cortes masculinos. Así, el «look» de Brigitte Bardot en los años sesenta promete arrasar tanto como los efectos brillantes en el maquillaje: a falta de diamantes y oro, el lujo estará en la mirada. Miraron, y mucho, las numerosas seguidoras de Chanel que madrugaron ayer para ser las primeras en el Grand Palais de París. Alrededor de las diez de la mañana, los fotógrafos ya disparaban sus objetivos hacia Kate Moss -que acudió con su novio, Jamie Hince-, Claudia Schiffer, Freida Pinto, Anna Mouglalis, Milla Jovovich, Cecile Cassel, la princesa Sirivannavari de Tailandia, Virginie Ledoyen, Louis Garrel, Mario Testino... Menos suerte tuvieron Maria Grazia Chiuri y Pier Paolo Piccioli, nuevo tándem creativo de Valentino, que no lograron atraer a las clientas que hasta el año pasado, seguían con devoción al italiano.