País Vasco

La banda por donde solía

La Razón
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ETA no ha tardado en presentarse al nuevo lendakari y lo ha hecho como acostumbra: asesinando a un ciudadano vasco que, precisamente, tenía entre sus funciones profesionales la lucha contra este cáncer que destruye la normal convivencia en esa comunidad. Eduardo Puelles era vasco, de Barakaldo, y uno de sus hermanos es «ertzaina»; de ahí la frase del inquilino de Ajuria Enea: «Era uno de los nuestros, un defensor de Euskadi y de los vascos». La banda ha vuelto a destrozar una familia y a dejar huérfanos a dos jóvenes más; todo un fracaso que, en cambio, «venderá» ante sus seguidores como una hazaña. No hace falta una gran infraestructura ni medios para colocar dos kilos de explosivo en los bajos del coche de un inspector de policía. Patxi López, que vivió ayer su primer atentado como lendakari, recibió el apoyo personal de Rubalcaba, que se trasladó al País Vasco. Como es habitual en estos casos, se sucedieron las condenas y la Cámara Vasca aprobó por unanimidad un escrito con tres puntos: el rechazo frontal a ETA, la solidaridad con la familia de la víctima y el llamamiento a la ciudadanía a sumarse a los actos de repulsa. Ésta es quizás la única novedad del dramático atentado, la unanimidad de los partidos en el Parlamento de Vitoria, una institución en la que no está el brazo político de ETA. Esta realidad evidencia la necesidad de que los demócratas aíslen a los violentos, sin concesiones.