Elecciones andaluzas

La gran incógnita

La Razón
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Por fin, terminó una campaña en la que los dos grandes partidos nacionales se han zurrado de lo lindo. PSOE y PP han vertido toda su artillería de reproches con dureza. Pero, más allá del resultado de hoy, la verdadera preocupación es la desgana que afecta al elector. Si la victoria del partido agraciado se alcanza con una sonora abstención, tal como profetizan las encuestas, el deterioro de nuestra clase política será patente. Y está por ver quién se atribuye la responsabilidad de esa llamada «mayoría silenciosa» que se queda en casa. Hete aquí la gran incógnita.
En la movilización del voto se juegan más los socialistas. Por ello, Zapatero lanzó un último mensaje del sempiterno «miedo» a la derecha y se hizo corresponsable del resultado. La izquierda desganada es más difícil de movilizar y de ahí los discursos y propuestas radicales. El PP tiene un electorado más fiel, al que podrían sumarse ciudadanos descontentos con el Gobierno que ven aquí la oportunidad de un voto de castigo. Es la esperanza de Rajoy para preconizar el cambio en su antesala hacia La Moncloa.
Lo penoso es que, tras este duelo electoral, no parece que el consenso sobre los acuciantes problemas, la crisis, el paro, esté cerca. Ese pacto de Estado que reivindica con toda sensatez Durán Lleida está bien lejano. Pase lo que pase en las urnas, Zapatero y Rajoy no se dan tregua. Y de mañana dependen las conclusiones que saque cada uno.