La operación de la Duquesa un éxito

Hay satisfacción y caras de alegría tras la necesaria, esperada y ya casi urgente operación a la Duquesa de Alba, ésa que, según especulan en su biografía, podría no ser hija de su padre, sino de El Algabeño, un torero del bando nacional muy apreciado en su tiempo y, que además de la Duquesa, podría haber intervenido en el nacimiento de Felipe González. Parecería una historia de ciencia-ficción si no estuviera dentro de un grueso libro en el que Cayetana habla en primera persona y demuestra tener gran confianza en la autora a través de casi trescientas páginas repletas de supuesto. Alguno resulta tan infartante como éste. Puede ser la punta de un iceberg mientras Cayetana espera que la trasladen mañana al palacio de las Dueñas tras el éxito de la operación, que a las tres horas la tenía nuevamente, o casi, en pie de guerra. Cunde la esperanza, y el doctor Trujillo está de lo más animado: -Los que pasaron la guerra están hechos de otra pasta, lo resisten y vencen todo-, reconoció al ver cómo la paciente recuperaba su lucidez a las dos horas de la operación. Poco después la subieron a la habitación y la semana prevista en la clínica Sagrado Corazón acaba mañana, tan sólo cuarenta y ocho horas después y cuatro días antes de lo previsto. Aunque no se puede hablar de éxito hasta dentro de dos meses, será que el amor supera todos los obstáculos, aunque Alfonso Díez no estuvo a pie de cama como se le presupone a un enamorado. A Cayetana sólo le cortaron un poco de melena, y, mientras unos aplauden su asombrosa recuperación después de que la implantaran una válvula introducida por la oreja hasta el estómago, otros elogian el quite torero de José Tomás para relegar el caso Francisco Rivera. Y lo hace anunciando que el 5 de julio se enfrentará solito a seis bichos en la Monumental de Barcelona. Eso sí, el asunto de la precipitada Medalla a las Bellas Artes no ha pasado a segundo término, porque también parece discutible la otorgada a Pilar Bardem más por combatividad política que gracias a una carrera artística digna de recompensa. Acaso lo que el ministerio agradezca ahora es que haya parido al primer actor español galardonado con un Oscar. Por eso, quizá Eduardo Cruz y su ex, Encarna Sánchez, no pierden las esperanzas, sobre todo el progenitor de Penélope, tan experto en cantar boleros. Gritos a Morante Volviendo a los toros, la mayoría de quienes lo vieron cuentan y no acaban de lo torerazo que estuvo Cayetano en Olivenza, donde compartió cartel con Manzanares Jr. y el reaparecido Espartaco, tan buena persona como matador. Mientras, Morante recibió gritos por sus críticas a Rivera. La afición está enfrentada de nuevo, como en los mejores tiempos.