La Unión Europea impulsa la transformación verde de la energía como remedio para salir de la crisis

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Energía distribuida igual a capitalismo distribuido. Ésta es la fórmula propuesta para combatir a la vez el cambio climático y la crisis económica por la Fundación de Tendencias Económicas estadounidense, cuyo presidente, Jeremy Rifkin, ha sido el invitado de honor en la Conferencia de la Comisión Europea sobre Ciencia e Innovación Research Connection 2009, que se celebra hasta hoy viernes en Praga (República Checa).

Rifkin, que puso como ejemplo el esfuerzo español en energías renovables, se imagina un mundo en el que "millones de personas verterán la electricidad que les sobra a la red, que siempre estará abastecida". Sobre el problema de la estacionalidad de las renovables (sólo generan cuando hay viento suficiente -eólica-, en ausencia de nubes -solar- o cuando éstas descargan -hidroeléctrica-), el economista propone producir hidrógeno con la energía sobrante y almacenarlo para los momentos de escasez.

El comisario europeo de Ciencia, el eslovaco Janez Potocnik, aseguró por su parte que el gran reto al que se enfrenta Europa es cómo dirigir adecuadamente la ingente inversión que en este campo se realizará en el próximo cuarto de siglo. "Vivimos en un mundo multipolar, interconectado e interdependiente que hace necesaria la máxima cooperación para liderar el cambio de modelo", dijo. Para ello, la Comisión Europea ha puesto en marcha el Séptimo Programa Marco, un ambicioso proyecto de 10.000 millones de euros iniciales con los que se financiarán un total de 5.500 iniciativas científicas e industriales en campos como la medicina, informática, medioambiente, nanotecnología o pilas de hidrógeno. Una especie de "champions league"de la investigación y el desarrollo, en palabras de Potocnik.

Poner en contacto laboratorios e industrias es uno de los objetivos del Congreso, que cuenta con presencia española de la mano de Iberdrola, que presentará mañana (8 de mayo) su proyecto Fénix de integración en la red eléctrica de la energía generada a pequeña escala.

En este sentido, Rifkin destacó Navarra y Aragón como puntas de lanza industriales de las energías renovables, "que compiten por liderar la tercera revolución industrial"a nivel mundial. Unas energías que nos ayudarán a afrontar la "gran emergencia planetaria"que supone el calentamiento global.