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Masificación educativa

Cada año, por estas fechas, los responsables de la consejería de educación realizan un sublime ejercicio de planificación en la más rancia tradición marxista. Se trata de ubicar a los miles de niños que comienzan la escuela en los diferentes centros a despecho de lo que opinen los padres, cuyo derecho a elegir el colegio para sus hijos sólo se tiene en cuenta si encaja con las previsiones y algoritmos creados por la consejería a tal efecto. Los políticos han expropiado a los padres el derecho a decidir la educación de sus hijos y aquí nadie parece molestarse. Tan sólo surge alguna protesta, como la llevada a cabo con toda la razón del mundo por un colegio de La Flota, el CEIP Luis Costa, cuando los resultados de la planificación son tan dañinos para las criaturas que los padres no tenemos más remedio que acordarnos de la parentela del consejero y sus asesores pancarta mediante. Pero nadie tiene agallas para ir al fondo del problema y exigir a los políticos que quiten sus sucias manos de la educación de nuestros hijos. Con nuestros impuestos pagamos una educación carísima para recibir a cambio un servicio tercermundista y masificado, pero la gente sigue defendiendo el modelo público en contra de toda evidencia porque es más fácil delegar en el estado que asumir la responsabilidad de proporcionar una educación excelente a los niños. Hasta que no quitemos a los políticos la facultad exclusiva de decidir sobre nuestros hijos seguiremos en esta situación. Los niños son quienes lo sufren, pero claro, ellos no tienen voz.

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