Muere Fernando Delgado clásico de la escena

El actor falleció a causa de una enfermedad pulmonar a los 79 años

En el mundo del espectáculo hay rostros que no necesitan acumular premios o alfombras rojas. Sencillamente, están ahí, y cualquier aficionado sabe quiénes son. Durante cinco décadas, Fernando Delgado, hijo y padre de actores, ha sido uno de ellos. Ayer, sus pulmones dijeron ya no más, como confirmó su hijo, Alberto Delgado, a las agencias.
Llevaba un mes ingresado en un hospital de Madrid, aquejado de una enfermedad pulmonar grave. Tan grave que finalmente se lo ha llevado con 79 años. Tan grave que lo hacía salir al escenario en sus últimas funciones con botella de oxígeno, hasta que tuvo que rendirse a la evidencia. Porque Fernando Martínez Delgado, actor muy popular, corpulento pese a su apellido, ironías de la vida, uno de esos rostros que al cruzar por la calle giran las miradas, era un profesional. Nació casi en un escenario. Sus padres –Luis Martínez Tovar y Julia Delgado Caro– eran actores. Él nació en Porcuna (Jaén) el 28 de mayo de 1930 y con seis meses ya salió al escenario: necesitaban un bebé en una obra. Luego, con apenas cuatro años, comenzó a actuar y ya no paró. Debutó en «Numancia» en el madrileño teatro de la Zarzuela. En 1949 formó parte del reparto que estrenó «Historia de una escalera» de Buero Vallejo, un texto clave en la escena española. Después pasó años de obra en obra: «El precio», «El hombre complaciente», «Los viernes amor», «Una jornada particular», «Caimán», «Velada en Benicarló», «El jardín de los cerezos», «Los japoneses no esperan», y ya en los años 80, «Caimán», «La zapatera prodigiosa»...
Hizo mucho cine también. Desde «La patrulla», hasta «La prima Angélica», «Gary Cooper, que estás en los cielos», «Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto», «Tiovivo C 1950», y «Ninette», de José Luis Garci, su última aparición.
La televisión le abrió un panorama nuevo a partir de 1957. Allí, en los ya célebres «Estudio 1», fue actor y director. Recordaba con cariño la versión más famosa televisada de «Doce hombres sin piedad», en la que estaban José Bódalo, José María Rodero, Luis Prendes, Jesús Puente, Antonio Casal, Carlos Lemos, Ismael Merlo, Rafael Alonso, Sancho Gracia, Manuel Alexandre y Pedro Osinaga. Años después, en 2002, volvería a escena, en el teatro Fígaro, con la misma obra, esta vez compartiendo escenario con su hijo.
Pero donde más se prodigó fue en todo aquello que tuvo que ver con el teatro, ya fuera en vivo o a través de una cámara. En los «Estudio 1», en «Primera fila», en «Teatro de siempre». Lo último en lo que andaba era «La vida de Juan Ramón Jiménez», donde compartió escenario con María Jesús Valdés hasta el final, cuando acabó la función y cuando él ya no pudo más.