Rodeados por la energía nuclear

Probablemente no lo sabe, pero lleva años conviviendo con la energía atómica: en su trabajo, en hospitales...

Rodeados por la energía nuclear
Rodeados por la energía nuclear

Madrid- Cada vez que toma una botellín de cerveza, sentado bajo el detector de incendios de su oficina, al ponerse algunas prendas de ropa, en una transfusión de sangre... Las radiaciones nucleares rodean el día a día de todos los ciudadanos. La nuclear se encuentra presente en la vida de todos, sin necesidad de vivir cerca de una gran central nuclear. Resulta evidente que no es lo mismo el nivel de riesgo ni de radiación, pero en España existen 31.027 instalaciones atómicas, según datos del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).Cada vez que usted acude al dentista o a un hospital entra en una zona que cuenta con energía atómica. Los equipos de Rayos X, que son en número la instalación radioactiva más importante, con 31.027 unidades, utilizan radiaciones nucleares para funcionar. «En todos los bancos de sangre hay un gran aparato que sirve para esterilizar la sangre a través de irradiaciones», explica Manuel Rodríguez, subdirector general de protección radiológica operacional del CSN. TratamientosEs tan sólo un ejemplo, pero existen cientos de tratamientos que utilizan la nuclear para fines médicos. En el CSN apuntan por ejemplo al cáncer de tiroides, aunque también es cierto que hay muchos análisis que señalan a la exposición a irradiaciones nucleares como causante de esta dolencia. Un caso curioso, en el que infección y cura tienen el mismo objeto: la nuclear.Pero hay muchos ejemplos de acciones en las que se utilizan las irradiaciones para conseguir fines industriales. Por ejemplo: «la mayoría de las botellas se llenan con un método en el que el control lo marca un sistema de irradiación», como explica Manuel Rodríguez.O lo que es lo mismo, la mayoría de cervezas, vinos o bebidas gaseosas han pasado antes de llegar a sus manos por una mínima radiación. «No pasa nada, ni hay ningún riesgo para la salud pública», aclara.HumosMás ejemplos. La mayoría de los sensores de humos del mercado cuentan con un isótopo, americio 241, que activa el sistema de alarma. «La fuente manda rayos a un sector. Cuando el humo se cuela la radiación no llega al sector y se enciende la alarma», explican en el CSN. Ya lo sabe, sobre sus cabezas, en su trabajo, tiene con frecuencia un aparato que emite radiaciones. «No hay motivo de alarma –incide Rodríguez– se trata de radiaciones inofensivas». Debe ser así, ya que en su despacho hay colocados dos sensores nucleares. El problema, en todo caso, sería con los residuos, en la medida en que «pueden comprarse en cualquier gran almacén y en algunos casos, cuando se tiran, no se les da un tratamiento adecuado».La lista de cotidaneidad nuclear toca también a los tejidos elásticos, antiarrugas o irrompibles a los que se expone a un chorro de electrones (se irradia la bobina de tela). Además, el uso nuclear se maneja en biología. «En la costa mediterránea existe la mosca de la fruta mediterránea. Cuando su número se dispara surgen problemas y se esteriliza a las larvas hembras para controlar el crecimiento», explica Rodríguez.La etiqueta del azafránPero lo nuclear tiene un coste de imagen, reconocen en el CSN. Por ejemplo, si el azafrán se tratara con la atómica (no se asusten por enésima vez, no se trata de meter la especie en un tubo de uranio), tardaría más en estropearse. «Quién compraría un azafrán irradiado, aunque sea por imagen», se pregunta Rodríguez. De hecho, el propio CSN pone sobre la mesa un argumento que demuestra que la desconfianza a los posible daños de una radiación excesiva son generales. «Si hay una manera más barata y menos peligrosa, se usa», reconocen. Es decir, parte de esa cotidianeidad tiene que ver con costes. Por último, desde el Foro Nuclear su presidenta, María Teresa Domínguez, apunta que «día a día convivimos con la energía nuclear» y recuerda que «en nuestras instalaciones no ha habido ningún accidente con impacto en la sociedad ni en el medio ambiente. Sobre las centrales, el Foro asegura que «la tecnología de agua ligera de nuestras instalaciones está probada y su seguridad contrastada por los organismos internacionales».

«El uso nuclear es un debate interesado para confundir»Los ecologistas mantienen su postura del «no a la nuclear» salvo en los casos de tratamientos médicos. «Greenpeace está a favor del uso de isótopos radiactivos para casos médicos. Es más prioritario curar un cáncer que dejar morir a un enfermo por no usar radioterapia», explica el responsable de temas nucleares de la ONG, Carlos Bravo.Eso sí, los ecologistas advierten de que «hay que tener un cuidado máximo en su uso y reducirlo a las situaciones imprescindibles».Bravo explica que «hay una diferencia muy grande entre una central nuclear y una instalación radiactiva. Es un debate que le gusta utilizar al Foro Nuclear y al CSN para confundir a la gente».De hecho, según la ONG «los residuos de baja y media intensidad generados fuera de las centrales suponen un tres por ciento del total. El resto lo generan las plantas atómicas».Por último Greenpeace denuncia que «al meter radiaciones gamma en los elementos generas radicales libres que pueden provocar cáncer» y que «ha habido casos, como pasó en un hospital de Zaragoza, donde el mal uso de un aparato radiológico acabó con la vida de varios pacientes».