Rusia pone fin a 10 años de guerra en Chechenia

El Kremlin confirmó que los rebeldes chechenos han sido neutralizados y sus jefes «aniquilados».

Un soldado, en medio de una manifestación de júbilo en Grozni, ayer.
Un soldado, en medio de una manifestación de júbilo en Grozni, ayer.

Moscú- Después de dos guerras y 15 años de un conflicto sangriento, Rusia declaró el fin de lo que define como «operaciones antiterroristas» en Chechenia. A simple vista, esto podría interpretarse como una victoria para el Kremlin pero no está claro que sea así. La versión oficial rusa dice que «después de años de ardua lucha, la amenaza terrorista en Chechenia ha sido neutralizada». «La paz reina nuevamente en la república chechena, y las tareas de reconstrucción están en plena marcha». Esto es lo que ha dicho por televisión el joven presidente de Chechenia, el pro ruso Ramzan Kadyrov. «No hubo ni un solo atentado terrorista en 2008. Hace rato que los chechenos se han olvidado de la guerra», afirmó. Según Kadyrov sólo quedan entre 50 y 80 combatientes rebeldes en las montañas. Altos cargos del Ministerio de Interior adelantaron que el fin de la operación antiterrorista en Chechenia conllevaría la retirada de casi la totalidad de las unidades destacadas provisionalmente, unos 20.000 hombres.La primera guerra rusa en Chechenia, a mediados de los 90, fue un desastre. Miles de reclutas rusos mal entrenados fueron eliminados cuando intentaban recuperar la república musulmana por la fuerza. Después de dos años, Moscú se vio forzada a negociar un alto el fuego. En 1999, el entonces primer ministro de Rusia, Vladimir Putin, lanzó una segunda ofensiva. Durante los enfrentamientos, Grozni –la capital– se convirtió en ruinas. Más de un tercio de la población chechena huyó. En 2002, la ONU definió a Grozni como «la ciudad más destrozada del planeta». En ese momento, varios líderes chechenos –de gran jerarquía– optaron por desertar, el más importante fue Akhmad Kadyrov, el antiguo jefe mufti (o líder religioso de alta jerarquía) de la república chechena. El Kremlin respondió cambiando de estrategia. En 2003, Akhmad Kadyrov se convirtió en presidente de Chechenia. Su estrategia consistió en dividir al movimiento rebelde. A aquellos a los que se logró persuadir se les garantizó una amnistía y un trabajo en las fuerzas de seguridad chechenas. Los que se negaron a cambiar de bando fueron perseguidos y asesinados.Un año más tarde Akhmad Kadyrov murió en un atentado con bomba en el estadio de fútbol de Grozni. Tras su muerte, Moscú puso los ojos en su hijo Ramzan, un ex combatiente que demostró ser un defensor inexorable de la causa rusa. Ramzan Kadyrov era el cabecilla de un ejército privado de ex combatientes rebeldes, conocido con el nombre de Kadyrovtsy. Agrupaciones pro derechos humanos acusan a esta organización de llevar a cabo abusos sistemáticos, secuestros, torturas y asesinatos. Hoy, con 32 años de edad, Ramzan Kadyrov es presidente de Chechenia. Al mismo tiempo, Moscú ha invertido millones de dólares en la reconstrucción y la ciudad de Grozni se ha levantado de sus ruinas. Pero aunque Moscú haya logrado pacificar la zona, los problemas no han terminado. Kadyrov maneja Chechenia como si fuera un territorio virtualmente independiente y muchos en Moscú se preguntan hasta cuándo durará su lealtad.

*BBC Mundo/Fax Press