Urkullu defiende el derecho a decidir de los vascos pero «no desde la secesión»

El recién elegido presidente del EBB, Iñigo Urkullu, manifestó su compromiso de defender «con firmeza» la propuesta del lehendakari, Juan José Ibarretxe, y exigió el derecho a decidir desde «un sujeto político vasco reconocido» que, a su juicio, tiene cabida en la Constitución.
El nuevo líder jeltzale advirtió de que, si se da un nuevo «portazo» a las posiciones del nacionalismo, situarían al PNV «en la tesitura de analizar seriamente si la estrategia de concordia o de cohabitación compartida y correspondida tiene o no mayor recorrido».
Urkullu realizó estas reflexiones tras ser elegido por unanimidad como el nuevo presidente del partido para los próximos años. Con su elección concluye la V Asamblea general del partido en la que se aprobó su ponencia política, que marcará la estrategia del PNV en el futuro.
Tras recibir el apoyo de los 72 miembros de la Asamblea general con derecho a voto, Urkullu hizo entrada en el auditorio del Palacio Euskalduna, junto con el lehendakari, Juan José Ibarretxe, y su antecesor en el cargo, Josu Jon Imaz, entre los aplausos de los asistentes. Urkullu, visiblemente emocionado, se abrazó con todos los miembros del EBB y, especialmente, con Imaz.
El nuevo líder tomó la palabra para pronunciar su discurso, encabezado por el título «Podemos soñar si permanecemos despiertos» en el que reiteró que el objetivo del PNV es la «construcción nacional de Euskadi y su soberanía como pueblo libre».
«Esa es nuestra tarea, la tarea del Partido Nacionalista Vasco. Hacer camino para la Nación Vasca, crear las condiciones para que los vascos y vascas podamos escribir de nuestro puño y letra el futuro de Euskadi», añadió.
Urkullu indicó que ese futuro debe venir de «la mano del binomio paz (respeto a los derechos humanos) y normalización política (reconocimiento del sujeto político, del derecho a decidir y el acuerdo sobre su ejercicio)». «En definitiva, una posición central fijada en dos grandes afirmaciones: sí a la paz y sí al derecho de autodeterminación. Sí a la construcción nacional en base a la suma de voluntades de los ciudadanos y ciudadanas de nuestro pueblo» aseguró.

 «Solución al conflicto político»
En su discurso, defendió la necesidad de alcanzar «un camino de solución al conflicto político existente en Euzkadi, los siete territorios», en referencia a Euskadi, Navarra y el País vasco francés. Para ello, apostó por trabajar en «fortalecer el diálogo con todos y los acuerdos entre iguales y con diferentes buscando puntos básicos de acción común con aquellos partidos que compartimos principios, objetivos y estrategias similares».
Urkullu afirmó que negar la existencia de un conflicto político equivale «a favorecer la perpetuación del mismo». El líder jeltzale afirmó que la fecha de inicio del conflicto en la Comunidad Autónoma Vasca fue la abolición de los fueros y añadió que se puede poner «fecha concreta a la finalización del conflicto» con el reconocimiento de los derechos históricos de los vascos, «recogido en la vigente Constitución española». El presidente del EBB indicó que el reconocimiento de herramientas «democráticas», como puede ser, según indicó, el derecho a decidir «son la base, el punto de partida, para que todas las sensibilidades políticas puedan tener amparo en un gran acuerdo de convivencia».
En su discurso, señaló que precisamente la propuesta planteada por el lehendakari, es «una más» de las que ha realizado el nacionalismo vasco para «superar el conflicto». «La pretensión actual de que se reconozca nuestro derecho a decidir es, una vez más, un derecho restringido y autolimitado. No se trata del derecho a la secesión sino al modo y manera en que se establece la relación entre Euzkadi, y de Euzkadi con España y Europa dentro del Estado español y Europa», añadió.
Urkullu indicó que van a defender «con firmeza y convicción» la propuesta del lehendakari y afirmó que quien sea «incapaz» de ver en esta propuesta «un compromiso de convivencia con el Estado plurinacional está negándose a sí mismo como demócrata efectivo».
«Será, pues, su responsabilidad -la de quien no quiere ver en la propuesta del lehendakari el compromiso de convivencia con el Estado y la voluntad por el acuerdo político- rechazar el acuerdo que estabiliza la democracia española como nunca en su historia lo ha sido y nos situará a los vascos ante la responsabilidad de decidir por nosotros mismos, ante nosotros mismos y para nosotros mismos», añadió.

Consultar
Urkullu añadió que la democracia «no es compatible con unidades impuestas como tampoco con separatismos obligados» y, en este sentido, señaló que «la independencia o la dependencia impuestas son imposiciones antidemocráticas».
Por ello, para conocer «si se trata de posiciones democráticas de la ciudadanía o de imposiciones antidemocráticas sobre ella», consideró «obligado conocer y respetar lo que se manifiesta, en su caso, en los procesos de consulta en los que todos los ciudadanos puedan participar libremente, tanto representados en el debate como directamente al manifestar su decisión».
Además, tras insistir en la idea de que la democracia no es compatible con unidades impuestas como con separatismo obligados» advirtió que dar «un nuevo portazo a las posiciones constructivas del nacionalismo vasco de vocación institucional» situaría al PNV ante la tesitura de «analizar seriamente si su estrategia de concordia o de cohabitación compartida y correspondida tiene o no mayor recorrido».
«Y eso también lo deben valorar seriamente y no al albur del interés electoral del momento tanto Zapatero como Rajoy. Esa decisión, grave y trascendental, sólo podemos adoptarla si existe previamente un sujeto político vasco capaz de pronunciarla y sostenerla».
Por ello, Urkullu indicó que quieren el derecho a decidir «desde un sujeto político vasco reconocido» y, dirigiéndose al presidente del Gobierno central, José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó que «tiene cabida en la interpretación leal de la Disposición Adicional de la Constitución». «No queremos decidir para dividir sino para sumar, para intentar traer ilusión a esta sociedad», aseguró.
Urkullu defendió que el derecho del pueblo vasco a decidir su futuro se conciba como un «verdadero espacio de encuentro» de manera que «todos lo sientan como un derecho compartido». El dirigente jeltzale rechazó «imposiciones», pero también «vetos externos surgidos de una visión jacobina, uniformizadora y centralista desde quien gobierne en Madrid o París». A su juicio, no debe haber «más límites que los de la voluntad suficientemente mayoritaria y expresada por métodos democráticos de la ciudadanía vasca». «Estamos decidiendo y queremos seguir haciéndolo (...) pero también hemos de denunciar que no todos los vascos y vascas han podido decidir como es el caso de los navarros y navarras en cuestiones básicas como la Ley del Amejoramiento del Fuero Navarro por no referirnos a la imposibilidad, hasta la fecha, que los vascos y vascas de Iparralde sufren de un pronunciamiento institucional», añadió.
En este sentido, indicó que cuando el Parlamento vasco ha aprobado declaraciones sobre la autodeterminación o la propuesta para un Nuevo Estatuto Político Vasco, las decisiones adoptadas se han hecho en nuestra representación, «pero en la representación de tres cuartas partes de los vascos». Urkullu también denunció que en el ámbito político se detectan el «cambio de agujas de tres inercias que interaccionan entre sí». En concreto, citó el final de la violencia, la incomunicación partidaria y, como consecuencia de ellas, «los intereses compartidos para posibilitar la alternancia política y el desalojo democrático de los ámbitos de gobierno del nacionalismo institucional representado por PNV