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Internacional

Irán vuela por los aires el acuerdo nuclear

Anuncia que enriquece más uranio que antes del pacto de 2015. Teherán responde desafiante a la presión ejercida por Europa

La república islámica de Irán es como un barco que se hunde. A la desesperada está intentando achicar el agua, pero el temporal cada vez es más fuerte. A la presión internacional se le suma una población cada vez más desconfiada por la mala gestión económica e indignada por las mentiras para tapar el derribo de un avión de pasajeros de Ucrania y consternada por la muerte del general Qasem Suleimani. En un último pulso para mantener el timón, el presidente iraní, Hasan Rohani, anunció ayer que su país seguirá enriqueciendo uranio dándole el tiro de gracia al acuerdo nuclear. Así, Rohani afirmó que a nivel de la industria de la energía atómica, Irán no tiene ahora ninguna limitación, por lo que la situación es «mucho mejor» que antes de que se alcanzara el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, en sus siglas en inglés).

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«No nos hemos quedado de brazos cruzados, si ellos han reducido sus compromisos, nosotros también», declaró el presidente iraní. Con ello se refería a que el enriquecimiento de uranio es mayor hoy en día, incluso que antes de que se firmara el JCPOA en 2015.

El acuerdo con las seis potencias mundiales estipula que Irán no puede superar un límite de almacenamiento de uranio de 300 kilos y de nivel de enriquecimiento del 3,67%, una pureza que antes del acuerdo alcanzó el 20%. Pero esto empezó a cambiar a raíz de las sanciones de Estados Unidos, y poco a poco Teherán se ha ido relajando de sus obligaciones nucleares. El pasado verano empezó a incumplir abiertamente algunos de sus límites señalando que no se atendría al acuerdo si no obtenía ninguno de los beneficios económicos prometidos. Así, ha ido aumentando de forma moderada su actividad nuclear y en los últimos meses ha potenciado el enriquecimiento de uranio al 4,5%, por encima del límite fijado del 3,67%, aunque lejos del 20% que registró antes del acuerdo internacional.

Debido a estos incumplimientos, Alemania, Francia y Reino Unido recurrieron el pasado martes al mecanismo de arreglo de diferencias para presionar a Irán a que vuelva al redil. Y a pesar de todas estas crisis, Rohani está convencido de que el diálogo con las potencias internacionales aún es posible, aunque complicado.

«La comunicación con el mundo exterior y la política exterior son importantes y no podemos decir que todos son nuestros enemigos», dijo ayer durante la sesión de la Asamblea General del Banco Central de Irán. No obstante, el presidente advirtió de que «la distancia entre la guerra y la paz es solo una bala». Asimismo, el mandatario destacó que, al bombardear Irán la citada base militar, Washington «cambió su tono y retiró sus amenazas», pero reconoció que superar esta situación «no será posible sin la resistencia y la firmeza de una nación unida».

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A la política de presión de Estados Unidos se suma también la amenaza de la Casa Blanca de imponer un arancel del 25% a los vehículos importados de Europa si ésta no denunciaba a Irán por la violación del acuerdo nuclear, reveló ayer «The Washington Post». En respuesta a las nuevas amenazas de Trump, el ministro iraní de Exteriores, Mohamed Yavad Zarif, advirtió a estos países de que no les servirá ceder al chantaje del presidente Trump y renunciar a su integridad.

No funcionará mis amigos. Ustedes solo abrieron su apetito. ¿Recuerdan a su matón de la secundaria?”, escribió en Twitter Zarif, quien criticó que esos países no tienen una base moral al vender “los restos del JCPOA para evitar las nuevas tarifas”.

Mientras tanto, sigue la presión en la calle y el descontento por el derribo del Boeing 737-800 ucraniano. La ola de protestas se ha saldado con la dimisión de varios periodistas de la televisión estatal IRIB y con la decisión de un grupo de artistas de cancelar su participación en el festival oficial Fajr.