Assange culpa ahora a la Prensa de las filtraciones de Wikileaks

El ex «hacker» informó a la Casa Blanca de que dos periodistas de «The Guardian» revelaban en un libro la clave para acceder a los cables diplomáticos sin censurar

Partidarios de Julian Assange se manifiestan en Londres contra su extradición a Estados Unidos/AP
Partidarios de Julian Assange se manifiestan en Londres contra su extradición a Estados Unidos/APMatt DunhamAP

Julian Assange trató de contactar a Hillary Clinton cuando ésta era secretaria de Estado y la Casa Blanca para advertirles que unos periodistas habían publicado un libro con la contraseña que podría permitir a todo el mundo ver los cables confidenciales que Wikileaks había sacado a la luz previamente de manera censurada. Ésta es al menos la teoría que defendieron ayer los abogados del australiano en la segunda jornada del juicio de extradición a Estados Unidos, donde le reclaman por 18 cargos de espionaje e intrusión informática.

El fiscal James Lewis, en representación de la Justicia estadounidense, subrayó el lunes que no se persigue a Assange por su actividad como supuesto periodista, sino por el crimen de tratar de acceder a ordenadores oficiales y «poner en peligro» la vida de «fuentes e informantes» citados en los documentos. Pero la defensa del australiano asegura que él no es el responsable.

El fundador de Wikileaks saltó a la fama en 2010 al publicar 250.000 cables confidenciales de diplomáticos estadounidenses que pusieron en aprietos a Gobiernos a ambos lados del Atlántico. Para muchos se trató de la mayor exclusiva periodística. Pero desde entonces, la excéntrica figura del «hacker» ha estado repleta de luces y sombras.

Su abogado, Mark Summers, explicó ayer que Assange recibió los documentos del ex soldado estadounidense Bradley Manning (ahora Chelsea Manning) en abril de 2010 y posteriormente llegó a un acuerdo con varios periódicos de todo el mundo, entre ellos el «New York Times», «The Guardian», «Der Spiegel» y «El País», para comenzar a publicar la información de manera censurada para no poner en peligro la identidad de los informantes.

Sin embargo, según la versión de su letrado, en febrero de 2011, los periodistas de «The Guardian», David Leigh y Luke Harding, publicaron el libro «WikiLeaks: Inside Julian Assange’s War on Secrecy» con la contraseña que permitía leer los documentos sin censurar. Al percatarse de lo sucedido, el letrado asegura que Assange avisó a la Casa Blanca para decirles que «a menos que hagamos algo, la vida de las personas está en riesgo». Pero que la respuesta que recibió fue que volviera a llamar «en un par de horas».

Esposado y desnudado

Por otra parte, los abogados denunciaron ayer que Assange fue esposado once veces, desnudado en dos ocasiones y despojado de sus documentos judiciales tras acabar la jornada del lunes, un comportamiento por parte de los responsables de la prisión Belmarsh, en Londres, que «pudiera estar en desacato de este tribunal». La jueza Vanessa Baraitser dijo que ella no puede actuar a menos que Assange resulte incapaz de participar en el proceso, que se espera dure varios meses. «Si llega a ese punto, por favor notifíqueme», recalcó.

Detenido inicialmente en 2010 en Reino Unido a petición de Suecia por un caso de violación que hoy está archivado, Assange ha pasado los últimos diez años confinado, primero bajo arresto domiciliario y después refugiado desde 2012 en la embajada en Londres de Ecuador, que en 2019 le retiró el asilo político. El pasado mes de mayo, Estados Unidos pidió a Reino Unido su extradición