Turingia repone el cordón sanitario y elige al izquierdista Bodo Ramelow como primer ministro

Con el nombramiento se intenta pasar página a la crisis nacional que terminó con la renuncia de AKK a la presidencia de la CDU y como sucesora de la canciller Merkel

Bodo Ramelow, líder de La Izquierda que gobernará Turingia
Bodo Ramelow, líder de La Izquierda que gobernará Turingia

Un mes después del terremoto político suscitado por la ruptura del “cordón sanitario” que puso contra las cuerdas a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Angela Merkel, el estado alemán de Turingia eligió ayer como nuevo jefe de gobierno al líder del partido La Izquierda, Bodo Ramelow.

La elección supone un intento por superar la crisis política que trascendió a nivel nacional por la elección del liberal Thomas Kemmerich, con el apoyo de Alternativa para Alemania (AfD) y de la CDU y que, entre otras consecuencias, se saldó con la renuncia de Annegret Kramp-Karrenbauer al frente de la formación conservadora y como sucesora de la canciller. La propia canciller calificó entonces de “imperdonable” lo ocurrido y llamó a revertir la situación.

Ramelow fue elegido por mayoría simple, en la tercera ronda de votaciones, y gobernará en minoría al frente de un tripartito con socialdemócratas y verdes que ya lideró en la anterior legislatura. El líder de la AfD, Björn Höcke -representante del ala más cercana al neonazismo-, había presentado su candidatura al cargo, que retiró para la tercera vuelta tras no haber obtenido ningún apoyo externo en las anteriores.

Para tratar de desbloquear la situación, la delegación regional de la CDU se abrió a “tolerar” la elección de Ramelow. Pero desde la central del partido se recordó la resolución aprobada a escala federal de no cooperar ni con la AfD ni con La Izquierda, no solo por diferencias ideológicas, sino también por sus raíces poscomunistas. De hecho, una parte del electorado, no solo el conservador, sigue viendo a La Izquierda como un partido heredero del régimen germano-oriental.

No obstante, el rechazo a toda cooperación con la AfD es mantenido por el conjunto del espectro parlamentario, tanto a nivel federal como regional. La Izquierda, en cambio, sí forma parte de coaliciones de gobierno en varios “Länder”, entre ellos el de la ciudad-estado de Berlín, y Ramelow representa al ala más moderada del partido y es el político más popular de Turingia, por el buen balance del tripartito que lo gobernó los últimos cuatro años.

Con la votación de ayer se desbloqueó la situación a escala regional. Sin embargo, las consecuencias nacionales de la tormenta persisten, especialmente para la CDU. Para finales de abril está convocado un congreso para elegir a su nueva presidencia. Tres son los aspirantes: Friedrich Merz y Norbert Röttgen, ambos enemigos internos de Merkel, o el primer ministro de Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet, afín a la línea de la canciller.

El ganador deberá someterse posteriormente a su designación como candidato a la Cancillería, para lo que precisará del consenso de su formación hermana, la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU). Asimismo, el revuelo por lo ocurrido en Turingia ha tenido efectos también en los sondeos a escala nacional. La CDU/CSU se mantiene como primera fuerza, con los Verdes en segunda posición y seguidos de socialdemócratas, AfD, La Izquierda y liberales. En caso de elecciones anticipadas, un hipotético bloque entre ecologistas, socialdemócratas e izquierdistas tendría la mayoría. La AfD ha roto su tendencia alcista y se sitúa ahora en el 10%, dos puntos y medio por debajo de sus resultados nacionales de 2017.