El Covid-19 fragua un débil alto el fuego en Yemen

Tras cinco años de guerra, la coalición internacional que lidera Arabia Saudí acuerda una tregua unilateral de 15 días. Los rebeldes hutíes aún no se han sumado

Armed Houthi followers ride on the back of a truck outside a hospital in Sanaa
Simpatizantes armados de los hutíes frente a un hospital en Saná, YemenKHALED ABDULLAHReuters

Por primera vez, tras cinco años de guerra, los yemeníes miran al cielo sin temor a ver un avión de guerra o contar los segundos antes de que caiga una bomba, aunque este alivio solo durará dos semanas. La coalición árabe liderada por Arabia Saudí que lucha contra los rebeldes hutíes ha acordado un alto el fuego unilateral de 15 días, en medio de la pandemia del Covid-19. La decisión se produjo después de que el enviado especial de la ONU para Yemen, Martin Griffiths, pidiera un cese al fuego.

Desde Saná, los hutíes no han dado aún su respuesta de si seguirán con el ejemplo de Riad. La pausa en los combates que comenzó ayer al mediodía, también le da a los rebeldes hutíes la oportunidad de unirse a las conversaciones de paz patrocinadas por la ONU.

«El reino siempre se ha comprometido a alcanzar un acuerdo político integral en Yemen, y en base a nuestra responsabilidad de traer estabilidad a la región en un momento tan crítico ha declarado una iniciativa de alto el fuego de dos semanas de duración», anunció Khalid bin Salman, viceministro de Defensa y hermano menor del príncipe heredero Mohamed bin Salman (MBS).

«Depende de los hutíes poner la salud y la seguridad del pueblo yemení por encima de todo», agregó el príncipe Khalid.

Yemen es particularmente vulnerable a un contagio de Covid-19, y un brote descontrolado pondría poner en peligro a su vecino, Arabia Saudí, por lo que el reino contribuirá con 500 millones de dólares al plan de respuesta humanitaria de la ONU para Yemen en 2020, y 25 millones será para ayudar a combatir la pandemia, indicó el ministro saudí.

El alto el fuego llega en un momento en el que los hutíes, respaldados por Irán, han avanzado posiciones hasta ponerse a las puertas de la petrolera provincia de Maarib, al este de Saná. Pero también surge en medio de una crisis del petróleo y Riad para hacer frente a la caída de los precios del carburante, busca una salida de este costoso conflicto que ha causado decenas de miles de muertos y la peor crisis humanitaria del mundo.

«El cambio repentino en Riad no es solo visto como una oportunidad para aprovechar la situación. Esta pandemia ha afectado duramente a la economía saudí, y su impacto es más significativo que cualquier otro evento en los últimos años. A diferencia de los ataques a las instalaciones de Aramco (en septiembre de 2019), el coronavirus ha llegado a los círculos cercanos de la familia real saudí», indicó a LA RAZÓN Amal Nasser del Centro de Estudios Estratégicos de Saná.

El personal sanitario se prepara para un brote de Covid-19 FOTO: KHALED ABDULLAH Reuters

Riad ha mostrado su buena voluntad de alargar la tregua si los rebeldes también la cumplen. La pelota está en el tejado de los hutíes y el éxito del alto el fuego dependerá en gran medida del cumplimiento por parte de los rebeldes proiraníes.

Beneficios durante un posible proceso de paz

La experta duda de que las fuerzas hutíes vayan ahora dar concesiones a Arabia Saudí después de que «en los últimos meses les estén ganando la guerra». Sin embargo, agregó Nasser «podrían ver los beneficios de participar en un proceso de paz, si se les reconoce el poder que han ganado durante la guerra».

Pero para lograr un alto el fuego permanente, como anhela la ONU, tiene que darse un encuentro con los beligerantes, y el Gobierno yemení, que está exiliado en Arabia Saudí y viven a expensas de Riad.

Horas antes del anuncio por parte de la coalición de un cese de hostilidades, los hutíes publicaron un documento con su visión sobre cómo poner fin al conflicto, en el que pidieron la retirada de las tropas extranjeras y el fin del bloqueo a los puertos y el espacio aéreo yemení.

«Nuestra propuesta sentará las bases para un diálogo político y un período de transición», dijo Mohammed Abdulsalam, portavoz del movimiento hutí, en una publicación de Twitter.

Yemen lleva un lustro de caos y violencia desde que el movimiento proiraní hutí se hizo con la capital de Yemen en 2014 y derrocó al entonces presidente Abd-Rabbu Mansour Hadi. En marzo de 2015, Riad y otros estados árabes de la región vinieron al rescate del asediado Gobierno de Hadi y desde entonces, la coalición ha llevado a cabo más de 20.000 ataques aéreos, más de un tercio de ellos contra escuelas y hospitales, según el Centro de Estudios Estratégicos de Saná.

Según ACLED, una ONG estadounidense especializada en datos de conflictos, más de 100.000 personas habrían muerto como resultado de la guerra.