Estos son los efectos secundarios de la hidroxicloroquina que toma Trump

Este antipalúdico y antiinflamatorio genera severos problemas cardiacos y trastornos neurosiquiátricos en muchos pacientes. Su eficacia contra el covid-19 está por demostrar

La noticia de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, toma hidroxicloroquina para protegerse del coronavirus ha vuelto a sembrar inquietud y hasta pánico entre los especialistas y responsables sanitarios de todo el mundo.

Si cientos de personas se intoxicaron cuando sugirió que podría utilizarse desinfectante contra el covid-19, ahora el temor no es menor, ya que según varios organismos médicos, todavía no está probada la eficacia de este fármaco, que por el contrario ha demostrado tener peligrosos efectos secundarios.

Ya en el mes de marzo, la Casa Blanca comenzó a defender su uso, incluso en contra de buena parte de su equipo de gestión de crisis encabezado por el doctor Anthony Fauci, que insistía en las escasas pruebas de que tiene efectos positivos.

La cloroquina y su variante la hidroxicloroquina se han utilizado en los últimos como tratamiento contra la malaria y como antiinflamatorio en enfermos de lupus, artritis reumatoide y otras enfermedades de origen autoinmune.

Sin embargo, el uso de la cloroquina como una opción terapéutica contra un virus respiratorio se remonta a 2004, cuando se demostró la inhibición in vitro del SARS-CoV en una investigación, recuerda la Academia Española de Dermatología y Venereología. A este estudio, le siguieron otros muchos que analizaban el papel de este fármaco frente a ese coronavirus.

Con el brote del covid-19, los primeros que ensayar el uso de la cloroquina como posible respuesta fue un equipo de investigadores chinos que dieron a conocer los primeros resultados en la revista “Cell Research". Según los autores, la combinación de cloroquina con un antiviral lograba controlar la infección, pero no había conclusiones definitivas.

La teoría de su eficicacia es que, al menos en un sistema experimental, la hidroxicloroquina bloquearía la entrada del virus en la célula e inhibe el metabolismo, lo cual dificulta la capacidad del virus para replicarse. Pero se han sucedido los ensayos en los últimos meses, como el del investigador francés Didier Raoult, y sus resultados son muy diversos, con el denominador común de que no hay nada cierto.

Arritmias

Trump ha llegado a despedir a Robin Bright de una agencia federal de Estados Unidos por no recomendarlo, cosa que sí ha hecho la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), aunque solo bajo prescripción médica porque podría causar graves problemas cardiacos.

Un consejo corroborado por la Clínica Mayo, también de EE UU, que advierte en un comunicado del 25 de marzo que los antimaláricos hidroxicloroquina y cloroquina así como los medicamentos contra el VIH lopinavir y ritonavir “tienen un riesgo conocido o posible de arritmias ventriculares y muerte súbita cardíaca”.

Medicamentos como la hidroxicloroquina, explica la clínica, “bloquean uno de los canales críticos de potasio que controlan el sistema de recarga eléctrica del corazón”. “Esta interferencia aumenta la posibilidad de que el ritmo cardíaco pueda degenerar en latidos cardíacos erráticos peligrosos, resultando en una muerte cardíaca súbita”, añade la nota.

Problemas psiquiátricos

La prevención también la comparte la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS, que incide sin embargo en que el "uso de la cloroquina y la hidroxicloroquina pueden llegar a provocar trastornos neuropsiquiátricos en aquellos pacientes que lo tomen.

Estos cambios repentinos en el comportamiento llegan durante los primeros días del tratamiento, que comenzaba con una dosis inicial de 800 miligramos el primer día, y que le seguían 400 miligramos diarios.

¿En qué se traducen estos efectos? En agitación, insomnio, confusión, alucinaciones, paranoia, depresión, psicosis e impulsos suicidas. Además, se trata de unos efectos que pueden darse en cualquier persona, a cualquier edad, en pacientes con antecedentes o sin antecedentes de enfermedad psiquiátrica, y durante un uso agudo o crónico, previene la AEMPS.

Desde la AEMPS, apuntan que, "aunque en la aparición de estos cuadros psiquiátricos pueden influir otros factores que pueden estar presentes en cada paciente como por ejemplo la propia enfermedad, estas reacciones están descritas para cloroquina/hidroxicloroquina”.

Por ello, la asociación ha recomendado a los profesionales sanitarios que vigilen y extremen la precaución ante posibles cambios en los comportamientos de los pacientes.

La cloroquina y la hidroxicloroquina se están empleando ya en la práctica clínica: “Ya se están usando en pacientes, a dosis superiores a las recomendadas en sus indicaciones autorizadas”, a lo que agregan: “Ningún ensayo clínico controlado y aleatorizado ha demostrado la eficacia de esos medicamentos que representan un potencial tratamiento para la COVID-19”.