Los contagios descontrolados de Barcelona abren la vía a que Francia cierre su frontera

El primer ministro francés, Jean Castex, ha asegurado que preocupa el aumento de contagios sobre todo en Barcelona y que la opción "está sobre la mesa"

En Barcelona la trasmisión del virus ya es comunitaria. Lo admitió ayer el ministro de Sanidad, Salvador Illa, y aunque todavía es pronto para hablar de una segunda ola, lo cierto es que los contagios están descontrolados en la Ciudad Condal, L’Hospitalet y otros 12 municipios del área metropolitana. El viernes, la Generalitat decretó una serie de medidas para intentar contener la trasmisión, que atañen sobre todo al ocio y la cultura, con la reducción de aforos en bares y restaurantes y el cierre de cines y teatros. Pero descartó imponer la vía más dura, la del confinamiento obligatorio de la población, la herramienta que se ha demostrado más eficaz para la contención de la pandemia. Pidió a cuatro millones de ciudadanos que lo hicieran de forma voluntaria, que no abandonaran la ciudad para trasladarse a segundas residencias y que solo salieran de sus casas para lo imprescindible. Pero se ha demostrado que apelar a la responsabilidad individual no es suficiente. Según el Servei Català de Trànsit, el número de salidas de la capital catalana registrado ayer es equiparable a la de cualquier fin de semana. Solo se redujo un 7,8% respecto al sábado anterior. Lo mismo ha pasado en Zaragoza. El Gobierno de Lambán recomendó el jueves a sus habitantes que no salieran de la comarca para contener la ola de contagios, pero los desplazamientos han sido los habituales de cualquier fin de semana.

Plazo de 15 días

La Generalitat ya está empezando a caerse del guindo y contempla un confinamiento domiciliario si los contagios no mejoran en los próximos 15 días. Según los datos que ofrece la Generalitat, en 24 horas detectaron 1.226 casos en toda Cataluña, 349 de los cuales corresponden a Barcelona. No obstante, estos datos no reflejan la situación epidemiológica a tiempo real, ya que el Govern no solo contabiliza los diagnosticados con PCR como hace Sanidad, sino que también incluye en el balance del día los positivos serológicos y la actualización de casos no contabilizados en jornadas anteriores. Así, para evaluar la situación es mejor acudir a los hospitalizados. Ayer se contabilizaron 57 pacientes en Cuidados Intensivos, seis más que el día anterior. Una verdadera señal de amenaza, que ha hecho saltar las alarmas en el país vecino.

El primer ministro francés, Jean Castex, reconoció ayer que debido al aumento de casos en Cataluña no descarta cerrar la frontera de Francia con España. «Está sobre la mesa»,aseguró. Interrogado por los medios franceses con motivo de una visita a la localidad de Prades, próxima a la frontera franco-española, el jefe del Gobierno galo explicó que «estamos vigilando el tema de cerca porque estamos ante un problema objetivo y es preciso discutirlo con las autoridades españolas. Las cifras de Barcelona son ahora mismo peores que las de Francia».

Para reconducir la situación, el director de la Unidad de Seguimiento de la Covid-19 en Cataluña, el epidemiólogo Jacobo Mendioroz, advirtió ayer que si no surten efecto las medidas de contención, solo quedará el cierre total porque es la «única medida» que se ha demostrado que funciona. «Está siempre encima de la mesa. Desde el principio», dijo Mendioroz en declaraciones a Rac-1, aunque también aclaró que quieren evitar tomar esta medida por las consecuencias «muy graves» que tiene sobre la salud de las personas y la actividad económica. «O transformamos la manera de hacer las cosas e ir protegidos, o si no la enfermedad tiene una capacidad de crecimiento que no queda otra medida que confinar a todo el mundo en casa», alertó.

El epidemiólogo precisó que es «difícil» saber cuándo se debería de tomar una medida de estas características porque dependerá de cómo evolucione la epidemia y subrayó que la previsión es dar un margen de 15 días para comprobar si las restricciones y recomendaciones que tomó el viernes Govern funcionan. «Ahora tenemos medidas para compaginar el control del brote y actividad social y económica. Si en algún momento se descontrola, la situación puede cambiar», afirmó, tras insistir en que el confinamiento total no es una decisión viable a «largo plazo» porque tiene consecuencias “a todos los niveles» y abogó por encontrar «un sistema de funcionamiento social que sea sostenible para proteger a las personas y las actividades».

Políticos en desbandada

Parece que no todo el mundo se aplica las restricciones y recomendaciones que han entrado en vigor en ciertas zonas de Cataluña. Elsa Artadi y Marta Madrenas, que residen en Barcelona y Girona respectivamente, se saltaron ayer la recomendación del Govern de limitar la movilidad en la capital catalana –de evitar salidas y entradas a la ciudad- para evitar la propagación del virus y han compartido espacio en una rueda de prensa telemática para dar a conocer algunos detalles del nuevo partido que lanzará Carles Puigdemont el 25 de julio. También la familia de Ada Colau se ha saltado las medidas: su pareja, Adrià Alemany, partió el viernes con sus dos hijos para pasar el fin de semana fuera de Barcelona. La alcaldesa, a través de las redes sociales, lo trató de desmentir y aclaró que su pareja viajó a buscar a su hijo de 9 años que se encontraba fuera con su abuela para llevarlo con el resto de la familia.