Trump busca despegar ante las elecciones más abiertas

El presidente de EE UU acusa a sus rivales demócratas de ocultar una agenda anti americanca y querer acabar con el derecho a portar armas

U.S. President Donald Trump speaks at the Republican National Convention in Charlotte
El presidente Trump se dirige a su audiencia durante el primer día de la convención republicana en Charlotte, en Carolina del NortePOOLReuters

Frente al búnker, la visibilidad. Al menos ésa es la intención del presidente de EE UU, Donald Trump, que ha inaugurado hoy la convención republicana con la intención de mostrarse lo más posible. Si Joe Biden ha estado casi desaparecido durante buena parte de la pandemia, y si los demócratas reservaron su discurso para el jueves pasado, Trump aspira a hablar todos los días. Quieren conducir una convención lo más expresiva posible.

Sabe que su gran baza es él mismo. Hasta el punto de que durante meses Trump creyó posible celebrar un acto tradicional. Que le permita brillar en unos discursos donde sabe y puede exhibir su sentido del espectáculo, su facilidad para enardecer al público, su carisma más o menos chusco, pero indudablemente efectivo.

Delegados del Partido Republicano atienden el discurso del presidente Trump y candidato a la reelección FOTO: Jessica Koscielniak / POOL EFE

Trump quería hablar en un pabellón. Con miles de delegados, fanáticos y periodistas, entre chorros de luz, canutazos en «prime time» y globos de colores. No fue posible. No al menos como solía hacerse. Con los que los republicanos recurrirán a una suerte de formato mixto. Volcado a lo virtual aunque con toques de calor humano. Entrevistado en televisión, el presidente norteamericano insistió en que lo suyo será mucho positivo y que los discursos demócratas fueron bastante deprimentes. Que él traerá el ánimo alto, el empuje y las declaraciones animosas frente a la retórica siniestra de unos rivales empeñados en pronosticar el apocalipsis.

Al mismo tiempo parece previsible que siga la senda de los últimos meses, en los que ha denunciado los intentos de la izquierda más radical por subvertir la ley y el orden, así como un teórico estado profundo que operaría con la misión de desbaratar las instituciones estadounidenses. El objetivo de la Casa Blanca es revertir el lema demócrata de juntos para «derrotar a Trump» por el de «temer a Biden y Kamala». Entre sus mensajes: «Nuestro país nunca será un país socialista». «Nadie siente ningún entusiasmo por Joe Biden». «No quitaremos a Dios de la Pledge of Alliance, como hicieron los demócratas».

En cuanto al asunto del voto repite que está a punto de tener lugar «el mayor fraude electoral de nuestra historia» por la posibilidad de que las elecciones del 3 de noviembre sean por correo. Solo por detrás de la supuesta corrupción que llevó al FBI, el departamento de Estado, la CIA, la Fiscalía General y la Casa Blanca de Barack Obama y Biden a conchabarse en 2016 para espiar su campaña.

«Todo lo que los Demócratas Radicales de Izquierda están tratando de hacer», comentó, «con el voto por por correo es culpar a los Republicanos por el FRAUDE que tendrá lugar debido a los 51 Millones de votos que se están enviando a personas que ni siquiera los han solicitado. ¡Están preparando la mesa para un GRAN DESASTRE!».

En su primera comparecencia, Trump ha alertado de que los demócratas traen oculta una agenda anti americana. Acabáran con la enmienda constitucional que garantiza el derecho a portar armas.

«Nuestro país nunca será un país socialista», firmó, en clara mención al ala más radical de los demócratas, que en su opinión dominarán el partido y el gobierno. Biden, títere de los partidarios de subvertir el orden, será incapaz de hacer nada. 

«Nadie siente ningún entusiasmo por Joe Biden», proclamó, siguiendo un guión también repetido en los últimos tiempos. Y no le falta razón en cuanto a que los potenciales votantes de Bernie Sanders y Elizabeth Warren habrían preferido otro candidato. También insistió en una de las polémicas de la Convención Demócrata, a cuenta del llamamiento a la unidad y la defensa de la república: «No quitaremos a Dios de la Pledge of Alliance, como hicieron los demócratas».

No faltaron las menciones a China y el virus. «Pronto dejaremos atrás  este horrible incidente que vino de China y tendremos vacunas muy pronto», dijo, para añadir que el virus está despareciendo».

Todo esto sucedía mientras el director general de Correos, Louis DeJoy, testificaba ante el Senado para explicar lo sucedido con los cientos de máquinas clasificadoras que han sido apartadas del servicio sin sustituirlas por otras. Una decisión que algunos temen que ocasione grandes problemas con la logística del voto a distancia. Discutiendo con el senador Stephen Lynch, DeJoy afirmó que su administración no tiene ninguna intención de reemplazar la maquinaria. Cuando Lynch le preguntó si volverá a poner las máquinas de alta velocidad la respuesta fue contundente, «No, no lo haré». Más polémica.

Para la primera noche de la convención republicana se contará con invitados de peso como el senador Tim Scott, la ex embajadora ante Naciones Unidas, Nikki Haley, congresistas como Matt Gaetz y Jim Jordan o s el hijo mayor del presidente, Donald Trump Jr., y su pareja, Kimberly Guilfoyle.

Esta semana es crucial para la carrera del presidente que puede acortar distancias con su rival Joe Biden. Las convenciones son retransmitidas por todas las cadenas y se convierten en una oportunidad de oro para atrapar la atención de los votantes indecisos, aquellos que además están más despegados y son menos fieles a un partido político.

En este juego de espectáculo estaba la participación de la pareja formada por Mark y Patricia McCloskey, que salieron en los papeles después de que recibieran pistola en mano a una manifestación de Black Lives Matter que traspasó los límites de su propiedad. Los republicanos criticarán el crimen en las calles y los intentos de los activistas por liquidar los cuerpos de policía. Pero el tema fundamental será la economía, que Trump estima que volverá a robustecerse bajo su mandato.