“Os quiero pero tengo que seguir al hombre de la capucha”: el suicidio de un niño que conmociona a Italia

El menor dejó una nota y saltó desde el balcón de su habitación, en el piso 11 de un edificio de Nápoles

El suicidio de un niño italiano de 10 años ha conmocionado al mundo. El menor, abrió la ventana de su habitación en la ciudad de Nápoles, se subió a la barandilla del balcón y se arrojó al vacío desde el piso 11. Sobre su mesilla, un desgarrador mensaje: “Mamá, papá, os quiero pero tengo que seguir al hombre de la capucha”. Era la una de la madrugada. Sus padres escucharon el estruendo y se asomaron para ver lo que ocurría y se encontraron con la dramática escena. Sus gritos de dolor y desesperación despertaron a los vecinos, informa “Il Corriere Della Sera”.

La noticia ha caído como una losa sobre los vecinos de la ciudad italiana. Los padres de sus amigos y compañeros de clase están aterrados por si sus hijos pudieran seguir el mismo camino. La principal hipótesis es que el menor pudiera caer en la red de un juego llamado “Jonathan Galindo”, basado en desafíos cada vez más extremos y que tal y como ocurría con el “Desafío de la ballena”, el último consiste en quitarse la vida. Desde primera hora de la mañana, los vídeos y los mensajes inundaban los chats de WhatsApp de padres buscando alguna explicación a lo sucedido e intercambiando información y enlaces a páginas web en las que se explica el qué consiste el reto que ha terminado en tragedia.

El reclamo de este desafío es la foto de un hombre sonriente con la apariencia de Goofy, con la cara pintada de blanco y un gorro negro, que busca la amistad en todas las redes sociales (Facebook, Instagram o Tik Tok) de gente muy joven e influenciable para poder caer en sus redes y aceptar sus desafíos. Cuando logran captar su atención, logran meterlos en una espiral de la que pocos logran salir y acaban aceptando retos cada vez más extremos. este fenómeno tiene su origen en América Latina, pero la globalidad de internet ha permitido que dé el salto a Europa, donde ha provocado cierta alarma en España, Alemania y ahora en Italia.

La Fiscalía de Menores italiana investiga ahora la relación del suicidio con el desafío. Para ello, han decomisado todos los dispositivos utilizados por el menor: un teléfono móvil y una consola con capacidad para conectarse a internet. No hay nada confirmado, son todo hipótesis. La nota es una pista, pero nada más. El niño era muy joven para poder entender muchas cosas, pero también para morir y quedan muchas incógnitas por resolver.

Los padres declararon que si hijo no había dado ningún tipo de señal sobre sus intenciones y que era una persona feliz, al igual que su hermana. En definitiva, indicaron que se trataba de una familia normal, con sus problemas y algunas discusiones de vez en cuando, pero nada fuera de lo habitual. Lo único extraño fue la aparente preocupación que parecía tener en los últimos días, pero que no llamó excesivamente la atención de sus progenitores.