Hunter, el hijo maldito de Joe Biden: sexo, drogas y negocios turbios

Se publican imágenes de un vídeo sacado de su ordenador en el que aparece fumando crack y manteniendo relaciones sexuales

Hunter Biden, el segundo hijo de Joe Biden, es, sin duda, el talón de Aquiles del candidato demócrata. Acusaciones de conflicto de intereses, problemas con las drogas y escándalos sentimentales han convertido al único hijo vivo de Biden (Beau, el mayor, murió de un cáncer cerebral a los 49 años) en el objetivo de Trump y sus asesores para hundir al demócrata. Hunter es la cara opuesta a su hermano fallecido, un exsoldado, fiscal, político prometedor, que, según su padre, podría haberse presentado a las elecciones presidenciales.

Hunter Biden nació en 1970, un año después de Beau y dos años antes que su hermana pequeña Naomi. Su infancia feliz duró poco. No había cumplido ni tres años cuando su madre y su hermana murieron en un accidente de coche. Él y su hermano sufrieron múltiples heridas y pasaron una temporada en el hospital, desde donde su padre juró su cargo como senador, obtenido apenas unas semanas antes.

Pero Joe Biden luchó para no hundirse y estar presente para sus hijos. Su matrimonio con Jill y la llegada de un nuevo miembro a la familia, Ashley, en 1980, devolvió una sensación de hogar.

Hunter estudió en Georgetown y Yale, y comenzó su carrera como abogado, mientras dirigía la campaña de su padre para la reelección al Senado. Mientras su hermano Beau ascendía en la jerarquía militar, Hunter hacía fortuna en el sector privado. Pero siempre con una sombra, la del conflicto de intereses. La primera compañía que lo contrató, por 100,000 dólares al año, era también el mayor donante del senador Biden. Más tarde, la empresa ucraniana de gas Burisma le ofreció un puesto en su directiva con un sueldo de 50,000 dólares al mes.

Pasaron los años, Biden alcanzó la vicepresidencia con Barack Obama y Beau se convirtió en fiscal general de Delaware. Hunter seguía estando en un segundo plano. Comenzaron sus problemas de adicción a los que no logra poner fin a pesar de varias curas de desintoxicación.

En 2013, cuando se iba a incorporar a la Marina, sus análisis de orina dieron positivo por cocaína y es expulsado. No duró ni un mes en la reserva.

En boca de todos, sus tardes con prostitutas y en clubes de striptease. La prensa encontraba un filón en sus juergas y le dio una nueva estocada, haciendo público que se encontró una pipa de crack en su coche de alquiler.

Ese mismo año, mientras estaba de vacaciones con su hermano cerca del lago Michigan, Beau fue trasladado de urgencia al hospital. Diagnóstico, tumor cerebral. Falleció dos años después.

Las infidelidades, algunas aireadas en los medios, su alcoholismo (reconocido por él mismo en una entrevista) y sus escarceos con las drogas llevaron a que su mujer lo abandonara después de veintidós años de matrimonio y tres hijos. Su “duelo” por la ruptura no duró mucho: se consoló en los brazos de la viuda de su hermano. La relación no llegó a durar un año.

Para rematar sus escándalos sentimentales, el año pasado una mujer veinte años más joven que él, a la que supuestamente conoció en un club de striptease, interpuso una demanda de paternidad. Hunter no reconoció ser el padre del niño, de diez meses, pero una prueba de ADN le llevó la contraria.

Ahora ha rehecho su vida con Melissa Cohen, de 33 años, con la que se ha casado (dicen que seis días después de conocerla) y con la que tiene un hijo.

En esta campaña presidencial su nombre está más presente que nunca. Trump no dudó, durante el debate presidencial, en asestar un golpe bajo a su contrincante, sacando temas personales. Primero le preguntó sobre una supuesta donación de 3,5 millones de dólares recibida por Hunter de la mujer del exalcalde de Moscú, Elena Baturina e inquirió directamente por sus años en Burisma.

Ayer mismo el periódico ‘The New York Post’ publicó un correo electrónico de abril de 2015 recuperado de un ordenador que supuestamente pertenecía a Hunter, proporcionado por el exalcalde de Nueva York, Rudy Giulani, abogado personal de Trump. En el mensaje, el asesor de la compañía de gas ucraniana Burisma Group Vadym Pozharskyi daba las gracias a Hunter por invitarlo a una reunión con su padre en Washington cuando este aún era vicepresidente. Hunter Biden fue director en la junta de Burisma desde 2014 a 2018, algo por lo que Trump presionó a las autoridades ucranianas para que investigaran delitos de presunta corrupción.

Según el Daily Mail, se ha encontrado otro tipo de material en el ordenador, incluido un vídeo de 12 minutos que muestra a Hunter fumando crack mientras mantiene relaciones sexuales con una mujer. El diario ha publicado imágenes del vídeo que ya están circulando en redes sociales.

Durante el debate Trump también mencionó los problemas de drogas de Hunter. Biden respondió: “como tanta gente, como mucha gente que conocemos en nuestro entorno, tuvo un problema con las drogas. Lo ha superado. Lo ha arreglado. Ha trabajado en ello. Y estoy orgulloso de él. Estoy orgulloso de mi hijo”.