Guerra abierta en Downing Street tras dimitir el jefe de Comunicación

El estrecho círculo de Johnson quería nombrar a Lee Cain jefe de Gabinete en contra del partido y de numerosos ministros

El "premier" Boris Johnson, acompañado del ministro de Finanzas, Rishi Sunak, visitan un centro de distribución de Tesco en el centro de LondresPOOLREUTERS

Los problemas no paran de crecer para Boris Johnson. Apenas un año después de ganar una aplastante mayoría en las generales, el liderazgo del primer ministro está por los suelos. Desde hace tiempo las cosas no funcionan en Downing Street. Había sospechas. Pero la dimisión del responsable de comunicación del Gobierno, Lee Cain, uno de los más estrechos colaboradores del líder «tory» –y quizá uno de sus pocos amigos– ha venido a constatar una auténtica guerra por el poder que nada tiene que envidiar a la serie «House of Cards».

Cain abandonó en la noche del miércoles su puesto apenas 24 horas después de los rumores que apuntaban a un ascenso como jefe de Gabinete. El periodista trabajó en el tabloide de izquierdas «Daily Mirror». En su currículo figura disfrazarse de pollo durante la campaña de 2010 para ridiculizar los actos de David Cameron, quien acabó ganando las elecciones.

Con el histórico referéndum de 2016 sobre la permanencia en la UE, el periodista ocupó un puesto clave en la campaña euroescéptica. Allí se hizo íntimo de Dominic Cummings, el que es hoy el oscuro estratega del primer ministro. Luego fue fichado por el Gobierno de Theresa May. Y cuando Johnson dimitió como ministro de Exteriores para preparar su batalla por el liderazgo, Cain no dudó en ponerse del lado del excéntrico político, que acabaría agradeciéndole su lealtad con un gran puesto.

La cuestión es que Cain se sintió marginado cuando recientemente Johnson fichó a la periodista Allegra Stratton como portavoz del Gobierno para las ruedas de prensa televisadas al estilo la Casa Blanca que comenzarán en las próximas semanas en un intento por mejorar la comunicación del Número 10. Habló con Johnson para decirle que se iba. Pero el «premier» no quería perderle, por lo que ofreció ser el nuevo jefe de Gabinete.

Pero la posibilidad de su nuevo nombramiento había generado una auténtica batalla dentro de la famosa puerta del Número 10. Tanto Dominic Cummings (el oscuro estratega del primer ministro) como Simon Case (secretario de Gabinete) presionaron fuertemente para que la operación se realizara. Querían a otro euroescéptico en las grandes esferas.

Pero muchos otros dentro del Gobierno y el propio partido no veían con buenos ojos recompensar a Cain precisamente cuando la estrategia de comunicación está siendo tan criticada en la gestión de la pandemia. Además, los «tories» sin cartera están frustrado por el hecho de que el circulo estrecho de Johnson esté dominado por euroescépticos que apenas dejan tener contacto al «premier» con otras voces.

Entre aquellos que mostraban su preocupación ante el ascenso de Lee se encontraba la propia prometida de Johnson. Antes de convertirse en pareja del primer ministro, Carrie Symonds, madre de su último retoño, fue directora de comunicación del Partido Conservador.

«Lady Macbeth»

Dentro de Downing Street, son muchos los que ven a Symonds como una de la únicas personas sensatas dentro del círculo de Johnson que sabe realmente cuál es el tono de la formación, muy alejado de las excentricidades de Cummings. Lo que ella quiere es que el primer ministro conozca distintas opiniones, no solo las de su círculo, y tenga más relación con «tories» sin cartera.

Pero sus defensores están ahora preocupados de que sea «difamada» y se presente como la figura Lady Macbeth por intervenir en asuntos políticos. La esposa del rey de Escocia se convirtió en uno de los grandes protagonistas más oscuros de Shakespeare.

Lo cierto es que Symonds y Cummings nunca han tenido especial sintonía. Y al oscuro asesor no le ha sentado nada bien que el «premier» haya priorizado la opinión de su prometida.

Es más, tras la dimisión de Cain, comenzaron los rumores sobre la salida de varios euroescépticos, entre ellos, Lord Udny-Lister, otro asesor principal de Johnson; el propio Lord Frost, negociador británico para un acuerdo comercial post Brexit con la UE; su «número dos», Oliver Miles; e inclusive el mismísimo Cummings. Pero al cierre de esta edición, la BBC confirmaba que, de momento, se quedan. La crisis de Gobierno es justo el tipo de drama que no necesita un país en plena pandemia, donde los muertos superan ya los 50.000.

El nuevo responsable de Comunicación del Gobierno será James Slack, un funcionario que tiene una estrecha relación con Allegra Stratton y anteriormente trabajó para la que fuera primera ministra Theresa May.

Charles Walker, vicepresidente del influyente Comité 1922, que agrupa a los diputados “tories” sin cargos ministeriales, declaró a Radio 4 de la BBC que desde hace tiempo hay cierto descontento por la forma en que se trabaja en la residencia del Gobierno. “Las filas se han sentido excluidos del proceso de toma de decisiones, y ese no es un secreto”, añadió.

Fuentes de la oposición laborista señalaron que la dimisión del director de comunicaciones es una señal de un Gobierno que es “incompetente” y está “dividido”. “En el día en el que el Reino Unido se convirtió en el primer país de Europa en registrar 50.000 muertes por coronavirus y la población está con otro confinamiento, el Gobierno de Boris Johnson está peleándose como ratas en un saco sobre quién consigue qué puesto”, añadió un portavoz laborista.