El coronavirus enfrenta a Johnson con el «muro rojo»

El aumento de contagios en el norte de Inglaterra obliga al «premier» a imponer restricciones en la región que le dio la victoria electoral hace un año

La gestión ante la pandemia no está siendo tarea fácil para Boris Johnson, cuya popularidad ha caído en picado en los últimos meses. Al inicio del brote, el desafío ante lo desconocido le garantizó el respaldo de sus filas y la oposición. Sin embargo, en esta segunda ola, el hecho de que el norte de Inglaterra sea la zona con más rebrotes de Reino Unido plantea una cuestión sumamente delicada para el «premier».

El apoyo del llamado «muro rojo» fue precisamente lo que le garantizó la mayoría absoluta en las elecciones de diciembre. El Brexit fue la razón por la que varios distritos abandonaron a los laboristas por los «tories» por primera vez desde la II Guerra Mundial. Se suponía que era el electorado al que más debía mimar. En su lugar, la covid-19 obliga a poner precisamente a estos vecinos las restricciones más duras. Y las autoridades locales, tanto laboristas como conservadoras, así como diputados «tories» con miedo a perder su escaño, acusan ahora al Ejecutivo central de imponer medidas «opresivas» que ahogan aún más las finanzas. Con un país ya en recesión ningún ayuntamiento quiere que le cierren el pub.

En el caso de Liverpool, sin embargo, la situación se había vuelto ya insostenible. La metrópoli supera los 600 contagios por cada 100.000 habitantes, por lo que, a partir del miércoles, tendrá que cerrar pubs, bares, gimnasios, casinos y lugares de apuestas. Se recomendará a los vecinos no entrar o salir de la zona, si bien no se perseguirá ni se castigará a quienes lo hagan. Y eso sí, los comercios no esenciales, restaurantes, colegios y universidades permanecerán abiertos.

La ciudad al norte de Inglaterra, donde viven cerca de 1,5 millones de personas, será la primera en situarse en el máximo grado de riesgo del nuevo sistema creado por el Ejecutivo. Al cierre de esta edición, no se había conseguido cerrar un pacto con otras autoridades locales del «muro rojo», que amenazan con tomar medidas legales contra el Gobierno si no mejora las ayudas.

Un semáforo epidemiológico

En las últimas semanas, Johnson había recibido grandes críticas por la confusión que generaban la diversidad de planes locales para controlar los contagios. A fin de armonizar las medidas, en una esperada intervención ayer ante la Cámara de los Comunes, el líder «tory» anunció un semáforo epidemiológico que contará con tres grados de alerta: nivel «medio», en regiones con menos de 100 casos de coronavirus por cada 100.000 habitantes; «alto», cuando se supere ese umbral, y «muy alto», si las medidas del segundo escalón no han servido para frenar el virus y el sistema sanitario corre riesgo de saturación.

El primer nivel, que cubrirá en un primer momento a gran parte de Inglaterra, incluido Londres, obliga a cerrar los locales de hostelería a las diez de la noche y prohíbe reuniones sociales de más de seis personas, mientras que el segundo veta cualquier encuentro entre personas de distintos núcleos familiares que se celebre bajo techo.

La hoja de ruta del Ejecutivo británico no se aplicará directamente en Escocia, Gales e Irlanda del Norte, con competencias propias para gestionar la pandemia, si bien Johnson subrayó que continúa en contacto cercano con los Gobiernos autónomos para coordinar las medidas en el conjunto de Reino Unido.

«Entiendo lo duro que esto, pero no podemos dejar que el NHS [sistema público de salud] se venga abajo en un momento en el que hay vidas en juego», declaró el primer ministro. Y es que, a día de hoy, ya hay más hospitalizados en Reino Unido con covid -19 que los que había antes de que se decretara el confinamiento de la población a finales de marzo.

Según los últimos datos oficiales, permanecen hospitalizadas con coronavirus 3.837 personas en el conjunto del país, de las cuales 442 requieren camas dotadas con equipos de respiración asistida. Ayer, se detectaron 13.972 nuevos contagios y 50 muertes por coronavirus, lo que eleva el total de decesos a 42.875, la cifra más elevada de Europa.

El líder de la oposición, el laborista Keir Starmer, que desde el inicio de la pandemia había insistido en su voluntad de respaldar los planes del Gobierno, endureció ayer su tono y acusó a Johnson de haber perdido el control del virus. “Tengo que decirle al primer ministro que en estos momentos soy profundamente escéptico sobre la posibilidad de que el Gobierno tenga un plan que permita controlar el virus, proteger los puestos de trabajo y mantener la confianza de los ciudadanos”, declaró en el debate en Westminster.

En los últimos días, la Prensa local se había centrado en las divisiones en el Gabinete que había creado la gestión de la crisis. A fin de acallar rumores, tras su comparecencia en los Comunes, el “premier” celebró una rueda de prensa en Downing Street arropado por el responsable del Tesoro, Rishi Sunak.

El “chancellor” anunció que ampliará la cobertura de su plan de retención de empleo para las empresas que se vean obligadas a cerrar por las nuevas restricciones y pagará dos tercios del salario de los trabajadores que no puedan continuar desarrollando su labor.

También incrementará las ayudas directas disponibles para esas firmas, desde 1.500 libras cada tres semanas (1.660 euros) hasta 3.000 libras al mes (3.320 euros). Aumentará asimismo en 1.000 millones de libras (1,1 millones de euros) el fondo para otorgar financiación adicional a ayuntamientos ingleses, que hasta ahora ascendía a 3.600 millones de libras (3.980 millones de euros). Johnson ofreció al mismo tiempo mayor “apoyo” para reforzar los sistemas de rastreo de contagios y la ayuda de las Fuerzas Armadas para aquellas autoridades locales que lo soliciten.