Cómo el narco mexicano ha convertido en un infierno al próspero y tranquilo Guanajuato

El cartel de Sinaloa se ha asentado en el centro del país para disputarle el control al dominante Cártel Jalisco Nueva Generación

Integrantes de la Guardia Nacional, Policía Estatal y Servicios Periciales revisan el cuerpo de un hombre este domingo las calles de la ciudad de Apaseo El Alto en el estado de Guanajuato (México)StrEFE

El estado de Guanajuato está a las puertas de una nueva crisis de violencia que agravaría una situación de por sí muy deteriorada en este punto estratégico en la geografía mexicana. Las autoridades han detectado la presencia de células del cártel de Sinaloa que han viajado desde la costa pacífico al centro del país para disputarle el control al dominante Cártel Jalisco Nueva Generación. La preocupación es máxima por las consecuencias que tendría una disputa territorial entre las dos organizaciones criminales más importantes del continente.

Guanajuato vive en estado crítico desde hace tiempo y a día de hoy lidera la lista de estados más violentos del país, con 3.438 homicidios dolosos en los primeros nueve meses del año a pesar de ser la sexta entidad más poblada. Lo mismo sucedió en 2019 y 2018 como consecuencia del enfrentamiento entre el mencionado Cártel Jalisco Nueva Generación, el que más rápido se ha extendido en los últimos años y una organización local, el Cártel de Santa Rosa de Lima que ahora parece derrotado tras la detención de varios líderes.

Ambos han peleado a sangre y fuego por la venta de droga, el robo de combustible y el control de las rutas hacia Estados Unidos y se han vuelto cotidianas las masacres, los atentados contra negocios atribuidos a uno u otro bando y el corte de carreteras para dificultar los operativos de la policía y la Guardia Nacional. Un sangriento campo de batalla en un lugar que apenas hace cinco años era relativamente seguro. Con una próspera industria del automóvil y varios destinos turísticos atractivos, Guanajuato se mantenía lejos del foco rojo en el que se ha convertido.

La captura en agosto de José Antonio Yépez “El Marro”, líder de Santa Rosa de Lima, daba un duro golpe a este clan familiar, dedicado fundamentalmente al robo de hidrocarburos. Dos meses después fue detenido su sucesor, Adán González Ochoa “El Azul” y el CJNG parecía proclamarse vencedor de la pelea por Guanajuato. Así lo explicó el Secretario de Seguridad Ciudadana, Alfonso Durazo, en su balance de la situación de seguridad en el país tras anunciar que dejaba el cargo para competir por la gubernatura de Sonora. “Hay algunas (organizaciones) como el cártel de Santa Rosa de Lima que prácticamente desaparecieron” mientras que situó al CJNG y Sinaloa como “grupos dominantes” igual que el cártel del Noreste que opera fundamentalmente en Tamaulipas.

Este desequilibrio de fuerzas ha provocado la entrada de Sinaloa para evitar que CJNG termine controlando todo el estado, según las autoridades y los expertos consultados por LA RAZÓN. La comisionada de seguridad en Guanajuato, Sophia Huett le dijo a la agencia AP que diez sicarios procedentes de Sinaloa fueron detenidos en el mes de octubre.

Sinaloa está enviando hombres armados desde su bastión en el Pacífico y tejiendo alianzas con bandas locales, dijo a LA RAZÓN Eduardo Guerrero, consultor en seguridad pública, que señala que al menos cuatro organizaciones relacionadas con Sinaloa han sido detectadas en Guanajuato aunque subraya que aún es pronto para saber si el grupo anteriormente liderado por Joaquín “el Chapo” Guzmán decidirá dar esta pelea. “Puede ser el inicio de una ola de violencia tremenda” si Sinaloa se decide a seguir enviando sicarios, armas y recursos financieros, “aunque podría no suceder, por el elevado riesgo de enfrentarse con el gobierno federal”, explica Guerrero.

Sinaloa no le quiere ceder a Jalisco una plaza tan importante para el robo de combustible, de gas, con una clase media con capacidad para comprar drogas caras, pero son conscientes de que en esta operación se juegan la relación con el gobierno, que hasta el momento no ha sido mala. “Sinaloa ha mantenido un perfil bajo y no le quiere generar problemas al gobierno porque no los están persiguiendo y hasta tuvieron el gesto de entregarles a Ovidio”, dice el consultor en referencia a la captura fallida de Ovidio Guzmán, hijo del Chapo, hace un año en el episodio conocido como “El Culiacanazo”. Por el contrario, las autoridades tienen en la mira al CJNG y “han triplicado los arrestos desde que inició el año empujados por la presión de Estados Unidos”.

El cártel de Sinaloa ya ejecutó una operación similar en Ciudad Juárez entre 2008 y 2012 cuando entró en conflicto con el Cártel de Juárez y apoyó a varias pandillas locales para que se enfrentaran a los grupos armados enemigos. Aquello desembocó en los años más negros de la ciudad fronteriza con una violencia descarnada en las calles.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador quiere conseguir una reducción de la violencia en Guanajuato que le otorgue fuerza de cara a las elecciones estatales de junio de 2021 y una lucha entre estas dos organizaciones lo haría imposible. Después de las detenciones de “El Marro” y “El Azul” el gobierno ha mantenido presencia de fuerzas federales en el estado y, aunque los resultados aún no se perciben, la violencia podría bajar para “febrero o marzo”, según la estimación de Guerrero, siempre que Sinaloa decida retirarse.