Internacional

Las mil cabezas del narco

Las detenciones de los jefes de los cárteles y las guerras que mantienen entre ellos para tener el control del territorio han provocado que ya no haya lugar de México donde no actúe el crimen

Teresa Gallardo

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (Amlo), ha decretado que su país ya no está guerra contra el narco. Pero el narco sí que está en guerra contra México, o contra su poder político, institucional, económico y social. Y está en guerra contra sus competidores en el crimen, cártel contra cártel.

En 2019, se produjeron 34.588 asesinatos –913 más que en 2018– y 5.184 desaparecidos en el mismo periodo –que se suma al total de 61.600 cuyo destino puede ser imaginable conociendo la crueldad de estas bandas–, lo que es un argumento irrebatible contra el lema de Amlo, que de tan bienintencionado resulta sospechoso: «Abrazos, no balazos». La guerra sigue siendo total, tanto en su intensidad, implantación en las calles y objetivos estratégicos, como en la multiplicación de las organizaciones, que han hecho que no haya territorio que no esté bajo el control del crimen.

Desde la aparición del grupo de Sinaloa en 1976 y su continuidad con el de Guadalajara años posteriores –repartiéndose el negocio, junto al cártel del Golfo, hasta principios de los 90–, la detención de sus jefes ha ido multiplicando los grupos hasta crear decenas de organizaciones extendidas por todo el país. Además de la cruenta guerra entre jefes que se produce a partir del reparto del negocio dentro del cártel de Sinaloa, decidido en una célebre reunión en Acapulco en 1989, donde se pusieron las tarifas para que un grupo pudiese actuar en un territorio que no le pertenecía.

Tras la detención y cumplimiento de cadena perpetua en EEUU de «El Chapo Guzmán», el más perseguido por la DEA es Nemesio Oseguera, «El Mencho», de 54 años, jefe de Jalisco Nueva Generación, con un negocio diversificado, ya no sólo centrado en tráfico de droga, sino en el control de la venta de hidrocarburos, gasolina y gas en las zonas donde Pemex tiene refinerías; secuestros de empresarios, trata de personas... Para demostrar su poder realizaron un ataque espectacular en el centro de México DF contra el secretario de seguridad Omar García Harffuch, con armamento militar, del que milagrosamente salió ileso, no así sus guardaespaldas.