El genocidio armenio, el reconocimiento que tensa la relación de EE UU con Turquía

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, planea reconocer el que se considera el primer genocidio del Siglo XX

Manifestación por las víctimas del genocidio armenio, en 2019, en Estambul
Manifestación por las víctimas del genocidio armenio, en 2019, en Estambul

El presidente de Estados Unidos, el demócrata Joe Biden, planea reconocer el genocidio del pueblo armenio pese al riesgo de tensar las relaciones con Turquía. Considerado el primer genocidio del siglo XX, el genocidio armenio supuso la aniquilación física de los cristianos armenios en el Imperio Otomano entre la primavera de 1915 y el otoño de 1916. Entre un millón y medio y dos millones de civiles armenios fueron perseguidos y asesinados. Los armenios llaman a estos eventos Medz Yeghern (el gran crimen) o Aghet (la catástrofe). Todo comenzó el sábado 24 de abril de 1915, en Constantinopla, capital del Imperio otomano, cuando 240 personalidades armenias fueron asesinadas por orden del Gobierno.

La mayoría de las persecuciones y masacres fueron llevadas a cabo por las autoridades otomanas, apoyadas por tropas auxiliares y, en ocasiones, por civiles. El gobierno otomano, controlado por los Jóvenes Turcos, tenía como objetivo fortalecer el dominio de los turcos musulmanes en Anatolia central y oriental erradicando el gran número de armenios que vivían allí. La eliminación de los armenios estuvo estrechamente relacionada con los acontecimientos de la Primera Guerra Mundial. El Imperio Otomano entró oficialmente en guerra en noviembre de 1914 junto a Alemania y el Imperio Austro-Húngaro contra las potencias de la Entente (Gran Bretaña, Francia, Rusia y Serbia). Para anticipar los temidos desembarcos aliados en la muy estratégica península de Gallipoli, las autoridades otomanas arrestaron a 240 líderes armenios en Constantinopla el 24 de abril de 1915 y los deportaron al Imperio oriental. Los armenios consideran que esta redada es el comienzo del genocidio. Los otomanos declararon que los revolucionarios armenios estaban en contacto con el enemigo y que se preparaban para ayudar a las tropas franco-británicas a desembarcar. Cuando las potencias de la Entente y los (todavía neutrales) Estados Unidos se opusieron, las autoridades otomanas justificaron las deportaciones como medida de precaución.

A partir de mayo de 1915, el gobierno aumentó el número de deportaciones (independientemente de la distancia a las zonas de combate) y colocó a civiles en campos de detención en el corazón de las regiones desérticas del sur del Imperio (norte y sur de Siria, norte de Arabia Saudí y actual Irak). Una gran parte de estos convoyes procedía de las seis provincias armenias más grandes de Anatolia Oriental: Trabzon, Erzurum, Bitlis, Van, Diyarbakir, Mamuret ül Aziz y el distrito de Maras, para luego involucrar a todas las regiones del Imperio.

Entre las víctimas del genocidio armenio se encuentran las asesinadas en la primavera de 1915, los que perecieron en las deportaciones, de hambre, sed, frío y enfermedad, y armenios que murieron en el camino o cuando llegaron a las regiones desérticas de la parte sur del Imperio. A estos hay que añadir las decenas de miles de niños armenios separados de sus familias y convertidos al Islam.

El origen

Los cristianos armenios eran uno de los muchos grupos étnicos que vivían en el Imperio Otomano. A fines de la década de 1880, algunos de ellos formaron organizaciones políticas con el objetivo de obtener una mayor autonomía, lo que solo reforzó las dudas de los otomanos sobre la lealtad de la comunidad armenia en su conjunto. El 17 de octubre de 1895, revolucionarios armenios ocuparon el Banco Nacional de Constantinopla, tomando como rehenes a 100 personas, a quienes amenazaron con detonar si las autoridades no les otorgaban autonomía regional. La intervención francesa permitió que el incidente se resolviera pacíficamente, pero los otomanos llevaron a cabo otra ronda de masacres. En total, al menos 80.000 armenios fueron asesinados entre 1894 y 1896.

La revolución de los jóvenes turcos

En julio de 1908, una facción que se hacía llamar los Jóvenes Turcos tomó el poder en Constantinopla, la capital otomana. Los Jóvenes Turcos eran un grupo formado principalmente por oficiales militares y burócratas de los Balcanes. Dos años antes, habían tomado el control de una sociedad secreta llamada Comité de Unión y Progreso (CUP) para convertirla en un movimiento político.

Los Jóvenes Turcos querían establecer un régimen constitucional liberal y laico, donde todos estuvieran en condiciones de igualdad. Según ellos, los no musulmanes estarían dispuestos a aceptar el nacionalismo turco siempre que trajera modernización y prosperidad. Al principio, el nuevo gobierno parecía inclinado a escuchar algunas de las demandas sociales armenias. Sin embargo, en la primavera de 1909, las protestas por la autonomía armenia se convirtieron en violentos disturbios. Soldados otomanos, tropas irregulares y civiles asesinaron al menos a 20.000 armenios en la ciudad de Adana y sus alrededores. Casi 2.000 musulmanes fueron asesinados por los armenios durante los combates.

Entre 1909 y 1913, los activistas de la CUP adoptaron una visión más nacionalista y vehemente del Imperio. Visualizaron un futuro en el que el Imperio no sería multiétnico y “otomano”, sino turco de una manera homogénea y cultural. La gran presencia armenia en el este de Anatolia fue un obstáculo demográfico para sus ambiciones. Después de varios años de agitación política, los líderes de la CUP tomaron el poder en el golpe de Estado del 23 de enero de 1913.

Aunque el gobierno de la República de Turquía, sucesora del Imperio otomano, no niega que las masacres de civiles armenios ocurrieron, no admite que se trató de un genocidio y sostiene que las muertes no fueron el resultado de un plan de exterminio masivo, sistemático y premeditado dispuesto por el Estado otomano, sino que se debieron a las luchas interétnicas, las enfermedades y el hambre durante el confuso período de la Primera Guerra Mundial.