Las nuevas órdenes de los talibanes: ahorcar, sí; pero no en público

Considenran que las ejecuciones en la calle perjudican sus negociaciones para obtener ayuda económica

Uno de los ahorcamientos de Herat
Uno de los ahorcamientos de Heratjmzahor

Ahorcar, sí; pero no en público, porque no interesa a la “nueva imagen” que los talibanes quieren dar de su gobernanza en Afganistán. Su porftavoz, Zabihulla Mujahid, ha anunciado que “el Consejo de Ministros del Emirato Islámico” ha ordenado se eviten estas cosas que, debido a la versatilidad de las redes sociales, se difunden rápidamente, como ocurrió con unas “ejecuciones” realizadas en la ciudad de Herat.

El portavoz señala que, en “en los casos en que sea necesaria la publicidad” de la decisión tomada contra el “delincuente” se debe “evitar la ejecución y ahorcamiento en público” y la exhibición del cuerpo de la víctima. En cualquier caso, bastaría con la colocación de unos carteles en los que se diera cuenta del “castigo” como “recordatorio de que la gente es consciente del delito”.

El régimen talibán, que anda negociando la ayuda económica internacional, es consciente de que las ejecuciones públicas no le benefician. Sin embargo, antes de llegar al poder anunciaron repetidas veces que, en cuasnto pudieran capturarlo, ahorcarían en público al presidente afgano, Ashraf Ghani,como hicieron en 1996 con el dirigente prorruso Mohammad Najibullah. Ghani, con buen criterio, huyó del país antes de que pudieran cogerle.