Qué está pasando en la frontera de Bielorrusia con Polonia

Una columna de inmigrantes se concentra a las puertas de territorio polaco, muchos de ellos kurdos. Varsovia y Bruselas creen que es una estrategia de Lukashenko para debilitar a sus vecinos

Refuerzo de la seguridad en la frontera entre Polonia y Bielorrusia
  (Foto de ARCHIVO)
01/09/2021
Refuerzo de la seguridad en la frontera entre Polonia y Bielorrusia (Foto de ARCHIVO) 01/09/2021 FOTO: ATTILA HUSEJNOW / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO ATTILA HUSEJNOW / ZUMA PRESS / C

El gobierno de Varsovia se encuentra en estado de alerta después de que una columna de un millar de inmigrantes irregulares se concentrara este lunes en la frontera entre Bielorrusia y Polonia. Tanto el ejecutivo polaco como la oposición bielorrusa han denunciado el avance de cientos de migrantes en territorio de Bielorrusia y han acusado al Gobierno de Alexander Lukashenko de orquestar este movimiento masivo, que no tendría precedentes desde que se inició la crisis migratoria en la región, informa EP. La situación ha puesto también en alerta al gobierno de Lituania, que ha trasladando tropas a su frontera con Bielorrusia para prepararse para una posible afluencia de migrantes.

“La indiferencia y el trato inhumano de las autoridades polacas empujó a los refugiados a ese acto de desesperación”, informó el Comité Estatal de Fronteras bielorruso. La fuente estatal describió como “muy numeroso” el grupo y medios locales hablan de más de un millar de refugiados, en su gran mayoría kurdos, que avanzan con sus pertenencias y acompañados de niños pequeños. Parte de esos inmigrantes ya habrían abandonado territorio bielorruso, según algunos medios, y se dirigirían a través de un bosque a Polonia, cuyas autoridades ya han acusado a Minsk de un nuevo episodio de provocación en el marco de una guerra migratoria, informa Efe.

En las imágenes ofrecidas por el canal de telegram del portal bielorruso Zerkalo se puede ver a cientos de inmigrantes ataviados con ropa invernal marchando ordenadamente por una carretera en la región de Grodno. Los guardias fronterizos bielorrusos equipados con armas y perros reforzaron la seguridad a lo largo de la carretera que conducía al puesto fronterizo polaco.

A su llegada a la frontera y con el fin de mantener el orden público, se les sumaron efectivos del Ministerio del Interior bielorruso, según informan a su vez medios rusos. Los países vecinos de Bielorrusia, Polonia, Letonia y Lituania han declarado el estado de emergencia en los últimos meses debido al dramático aumento de la inmigración irregular procedente de Bielorrusia y que provienen de Irak, Afganistán y otros países de Oriente Medio y Asia.

Los países europeos afectados y Bruselas acusan al presidente Alexandr Lukashenko de provocar la actual crisis migratoria en venganza por el apoyo de esos países a la oposición bielorrusia en el exilio. Lukashenko niega todas las críticas, pero ha alertado a la Unión Europea de una “catástrofe humanitaria” en la frontera con la UE debido a la concentración de inmigrantes antes de la llegada del crudo invierno.

La Unión Europea espera que Polonia, un estado miembro de la UE, finalmente acepte la ayuda de Frontex, la agencia fronteriza, una medida que los nacionalistas gobernantes de Polonia han rechazado hasta ahora. Desde Bruselas, un portavoz de la Comisión Europea, Adalbert Jahnz, señaló que dijo que esta acción formar parte “del intento desesperado del régimen de Lukashenko de utilizar a las personas como peones para desestabilizar la Unión Europea y, por supuesto, los valores que defendemos”.

El gobierno de Polonia busca blindar su frontera oriental y sustituir la actual valla de púas por un muro para frenar el flujo de personas que buscan cruzar hacia territorio europeo. La tensión en la frontera sigue escalando con el paso de los días, Varsovia ha denunciado desde verano provocaciones por parte de las fuerzas de seguridad bielorrusas. Polonia declaró el estado de emergencia en el este del país el pasado 7 de septiembre y mantiene movilizados a cerca de 6.000 efectivos en la zona.

Mientras tanto, los inmigrantes sufren unas terribles condiciones atrapados en tierra de nadie. En un bosque frondoso, los refugiados acampan y se mueven entre dos líneas de soldados: al este, los soldados bielorrusos; en el lado occidental, los polacos. Allí soportan la lluvia y temperaturas que por la noche caen hasta los cinco grados. Desde que se declaró el estado de emergencia no se ha permitido el acceso a periodistas o las ONG, que muchas veces trabajan de manera clandestina para llevarles abrigo y comida.