La OTAN eleva el tono contra el expansionismo ruso en el Este

En pleno clima de tensión entre la Alianza y Moscú, Washington asegura que tiene pruebas de que Putin baraja ocupar Ucrania

Vladimir Putin, ayer, durante una ceremonia de acreditación de embajadores extranjeros en Moscú
Vladimir Putin, ayer, durante una ceremonia de acreditación de embajadores extranjeros en Moscú FOTO: Grigory Sysoev AP

Las tensiones van «in crescendo». Los aliados de la OTAN creen que las maniobras militares efectuadas por parte de Rusia en la frontera con Ucrania no solo tienen como objetivo sembrar el nerviosismo, sino que esconden una amenaza muy real y tangible. En la segunda jornada de la reunión de ministros de Exteriores de la Alianza reunidos este miércoles en Riga (Letonia), el mensaje del representante de EE UU no pudo causar más desasosiego. Según Anthony Blinken, Washington tiene «pruebas» de que Moscú está planeando «importantes actos agresivos contra Ucrania» que incluyen desde «esfuerzos para desestabilizar Ucrania desde dentro, así como operaciones militares a gran escala» y comparó la situación actual con los preámbulos a la anexión ilegal de la península de Crimea en 2014 por parte del presidente Vladimir Putin.

Según Blinken, el Kremlin no ha decidido todavía si va a invadir Ucrania, pero está ensayando sus capacidades para hacerlo en «breve» lapso de tiempo si el veredicto final es positivo. En todo caso, el secretario de Estado de EE UU avisó de que una acción de estas características no quedará sin respuesta y desatará sanciones económicas inéditas hasta el momento.

El secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, ya había recordado este pasado martes que el PIB de los socios equivale al 50% mundial y que el golpe para Moscú puede ser más fuerte de lo que Putin acierta a vaticinar: «Cualquier agresión futura rusa contra Ucrania vendría con un alto precio y tendría consecuencias políticas y económicas graves para Rusia».

«A pesar de la incertidumbre sobre las intenciones y el momento, debemos prepararnos para todas las contingencias mientras trabajamos para asegurarnos de que Rusia cambie de rumbo», aseguró el secretario de Estado, quien precisamente este jueves se reunirá con su homólogo ruso, Sergei Lavrov, en Estocolmo, en un cita al margen del encuentro de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE).

«Estamos intentando evitar que las tensiones aumenten. Esta crisis tiene que evitarse porque una vez desencadenadas es difícil de afrontar. Se tiene que hacer todo para dejar claro que cualquier agresión contra Ucrania tendrá una fuerte respuesta», aseguró ayer, por su parte, el máximo representante de la diplomacia comunitaria, Josep Borrell.

«Hemos visto esta jugada antes, en 2014, cuando Rusia invadió Ucrania por última vez», aseguró Blinken. «Entonces, como ahora, aumentaron significativamente las fuerzas de combate cerca de la frontera. Entonces, como ahora, intensificaron la desinformación para pintar a Ucrania como el agresor para justificar una acción militar planificada».

«Hemos visto esa táctica nuevamente en las últimas 24 horas. Y en las últimas semanas, también hemos observado un aumento masivo, más de diez veces, en la actividad de las redes sociales que empuja a la propaganda anti-ucraniana a niveles que se acercan visto por última vez en el período previo a la invasión rusa de Ucrania en 2014», continuó el secretario de Estado norteamericano tras reunirse con sus homólogos de la OTAN en Riga.

Precisamente, el presidente de Ucrania, Vlodomir Zelenski, aseguró la semana pasada que se estaba planeando un golpe militar contra él orquestado entre el poderoso oligarca ucraniano Rinat Ajmetov y representantes de Rusia, aunque eludió explicar si el Kremlin estaba directamente implicado. No se sabe si esta denuncia ha conseguido desbaratar los planes de esta asonada que, según el testimonio de Zelenski, estaba planeada para el día de ayer. Lo cierto es que el presidente de Ucrania compareció hoy ante el Parlamento de su país y abogó por conversaciones directas con el Kremlin. «Sin nuestro ejército no podremos parar la guerra. Y no podemos parar la guerra sin negociaciones directas con Rusia», señaló Zelenski.

En cuanto a la respuesta puramente militar, la OTAN está dispuesta a continuar apoyando al país europeo con entrenamiento, equipamiento y asesoramiento, pero reconoce que el auxilio no puede ser el mismo que si el país perteneciera a la Alianza. Precisamente, Kiev lleva tiempo golpeando a las puertas de la OTAN para formar parte de la organización, sin conseguir respuesta. «No tengo duda de que ser miembro de la OTAN es inevitable, pero llevará tiempo», declaró el ministro de Exteriores ucraniaon, Dimitro Kuleba durante la cita de la OTAN.

Rusia promete responder

El Kremlin siempre ha considerado una traición de Occidente la entrada de países de la órbita de la extinta Unión Soviética en la organización militar. Este pasado martes Moscú ya avisó de que el despliegue por parte de la OTAN de sistemas de ataque en Ucrania obligaría al país a defenderse.

«En el diálogo con Estados Unidos y sus aliados insistiremos en el logro de acuerdos concretos que excluyan un mayor acercamiento de la OTAN hacia el Este y el despliegue de sistemas de armamento que nos amenacen cerca del territorio de Rusia», dijo Putin en la ceremonia de entrega de cartas credenciales de embajadores en el Kremlin, entre ellos el español.

Desde la anexión ilegal de la península de Crimea, la OTAN ha fortalecido su flanco oriental con el despliegue de efectivos en los países bálticos y presencia naval en el mar Negro y el mar Báltico. Este martes, Stoltenberg avisó de que estos efectivos podrían aumentarse de manera rápida si la situación así lo exige.