África

Este es Macky Sall, el “pater familias” de África Occidental

Presidente de Senegal desde 2012, Sall se ha transformado en el gobernante más influyente de esta parte del continente

El presidente Macky Sall recibe a Pedro Sánchez en su visita a Dakar en abril de 2021.
El presidente Macky Sall recibe a Pedro Sánchez en su visita a Dakar en abril de 2021. FOTO: Leo Correa

Hace años que el mapa político africano comenzó a cambiar. África ya no se trata del territorio desgarrado por el reparto colonial; ni siquiera es el joven continente que se veía zarandeado de un lado a otro por los intereses postcoloniales de la segunda mitad del siglo pasado. Donde los gobernantes anteriores carecían de una tradición política propia, inspirados nada más que en los modelos de gobierno occidentales (ya fueran autoritarismos militares o sistemas bipartidistas), hoy encontramos una nueva generación política que perpetúa unos modelos ya nacidos en suelo africano. Ya no hablamos de políticos bisoños e idealistas como Lumumba o Sankara cuyos ideales terminaron descuartizados junto a sus cuerpos en una fosa anónima, sino de verdaderos maestros del entramado político y discípulos avezados de las enseñanzas de Maquiavelo aplicadas al siglo XXI.

Macky Sall, presidente de Senegal desde 2012, es el ejemplo perfecto de esta nueva generación empoderada. Aunque su carrera en la política empezó con su designación en 1998 como Secretario General de la Convención Regional del PDS (Partido Democrático Senegalés) en la región de Fatick, los frutos de décadas dedicadas a subir escalones se ven ahora y no importa qué país del África Occidental visitemos, que antes o después saldrá su nombre a relucir. Hace muchos años que Sall se escabulló para siempre de la sombra de su mentor, el histórico Abdoulaye Wade, el que fuera presidente de Senegal entre los años 2000 y 2012. Durante los sucesivos gobiernos de Wade, Macky Sall fue alcalde de Fatick; Ministro de Minas, Energía e Hidráulica; Ministro del Interior; y finalmente fue Primer Ministro, antes de pasar el engorro de presidir la Asamblea Nacional para conseguir la presidencia del Gobierno en 2012.

Zona de influencia ampliada

Tan lejos se ha escabullido de la sombra de su mentor que la relación entre ambos llegó a un final abrupto tras la encarcelación por orden de Sall del primogénito de Wade, acusado de corrupción y una retahíla de crímenes vergonzosos que le incluyeron en la infame lista de los papeles de Panamá.

Barack Obama conversa con el presidente senegalés Macky Sall en el palacio presidencial de Dakar
Barack Obama conversa con el presidente senegalés Macky Sall en el palacio presidencial de Dakar

Es porque Macky Sall parece saber lo que se hace. Su relación personal con los presidentes de Gambia y Guinea Bissau ha permitido a Senegal subir a una nueva división del panorama internacional: lo que Senegal desea ahora que ocurra en estos países puede tener el mismo peso (o más) que los deseos de Rebelo de Sousa, esto es, Macky Sall ha comenzado a expandir el área de influencia senegalesa en la región, siguiendo unos modelos parecidos a las antiguas potencias coloniales: intervenciones militares, tratados comerciales y pactos de colaboración son tres pilares básicos para que las manos de Macky Sall salgan de Dakar y toqueteen con agilidad las capitales de terceros países.

Este martes arribaron a la capital de Guinea Bissau cerca de 630 soldados enviados por la CEDEAO (y con una mayoría senegalesa) con el fin de “mantener la estabilidad en el país” y de “garantizar la protección del presidente Sissoco”, después de que este disolviera la Asamblea Nacional culpándola de “corrupción” y pese a que el verdadero peligro lo sufre precisamente uno de los líderes de la oposición, Agnelo Regal, que fue tiroteado el pasado febrero en la puerta de su casa por unos hombres sin identificar. Uno de los disparos alcanzó a Regal en la pierna. En Gambia encontramos otro contingente conjunto de la CEDEAO con la participación de otros 650 soldados senegaleses en apoyo al gobierno elegido democráticamente en 2016. En Malí, más de 1.000 efectivos senegaleses participan en la misión de la ONU para la preservación de la paz en el norte y centro del país, de la misma manera que Sall ha aportado un número considerable de tropas a las misiones de la ONU en República Centroafricana y República Democrática del Congo. A día de hoy, por poner un ejemplo fácil, conviene saber que hay más soldados senegaleses que españoles en misiones en el extranjero.

Los últimos años ha establecido nuevas relaciones comerciales con Turquía, China, India, Brasil y Estados Unidos (cuyo Secretario de Estado, Antony Blinken, visitó Dakar en noviembre de 2021), a la vez que ha estrechado la ya estrecha relación existente con Francia. Ha promovido la construcción de un flamante estadio nacional de fútbol, el nuevo aeropuerto internacional de Dakar e infraestructuras de todo pelaje, trenes, carreteras subvencionadas con dinero árabe, turco, chino o francés. En la carretera que lleva al nuevo aeropuerto pueden verse los carteles con la fotografía de Macky Sall junto a un texto sospechosamente servil y esclarecedor: “merci mon président”.

Macky Sall ostenta desde febrero de 2022 la presidencia de la Unión Africana. Hoy lo tiene todo. Es el “pater familias” de África Occidental pero también lo es por nombramiento de toda la comunidad africana. Si la jugada le sale bien y se sacude a los rivales con cuidado, todavía podrá serlo por un buen puñado de años.

Barras y estrellas en su política interna

Senegal se distingue hoy en dos grupos políticos mayoritarios. El primero, liderado por Macky Sall y una cuadrilla de consejeros educados en las universidades europeas, ofrece a los votantes un plan de crecimiento denominado PES (Plan for an Emerging Senegal) que pretende alcanzar en 2030 los objetivos del desarrollo planeados. Macky Sall ofrece empleo, una crecida continuada del PIB e inversión extranjera. Frente a él se encuentra Ousmane Sonko, un joven escritor nacido en Thiès cuyo discurso político promueve nacionalismo senegalés y la persecución de la independencia efectiva de un país que, según ciertos sectores sociales, todavía vive asfixiado por el poder blando que ejerce París sobre sus antiguas colonias. Mientras Sonko rechaza los modelos económicos que propone Francia, Sall se reúne con Emanuel Macron y estrecha su mano ante las cámaras; donde Sonko amenaza con revolver los cimientos de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), Sall mueve ficha y establece nuevas alianzas con los líderes de esta suerte de Unión Europea a la africana.

Senegaleses se manifiestan en Dakar tras el arresto del opositor Ousmane Sonko.
Senegaleses se manifiestan en Dakar tras el arresto del opositor Ousmane Sonko. FOTO: Leo Correa AP

Macky Sall sabe lo que se hace. Puedes amarle o puedes odiarle, puedes criticar sus cambios en la Constitución senegalesa para aumentar el número de mandatos presidenciales, y temer que se encamina hacia un modelo más autocrático de lo acostumbrado en el país, pero no podrás negar que sabe lo que se hace y que su cuñado es hoy el alcalde de Saint Louis, la segunda ciudad más importante de Senegal. Puedes denunciar que al líder de la oposición no se le permite salir del país pero es innegable que sus 37 ministerios han hecho que Senegal se vuelva influyente en la región. Aunque recibe duras críticas acusándole nepotismo, los contrincantes de Macky Sall terminan irremediable encarcelados o difamados, siempre lejos, no suponen un peligro. Esto lleva a que los seguidores de Sonko le acusen de reproducir las dinámicas de su antecesor y de perpetuar el irritante cliché de gobernante corrupto africano.

El presidente recibe las críticas y mueve ficha para satisfacer el nacionalismo de los votantes. Existía una vieja rencilla entre Senegal y Guinea Bissau por la repartición de unos espacios marítimos de exclusividad económica pero llegó Macky Sall y zanjó el asunto sin apenas formalidades. Había una guerrilla independentista enquistada desde hace casi 50 años en la región de Casamance pero este mes de marzo, Sall organizó una ofensiva histórica que ha concluido con una victoria reseñable y la toma de varias bases rebeldes, aunque el conflicto todavía no se ha dado por concluido.

Como experto en el arte de la política y hombre de paz desde sus inicios, Sall cumplió antes su promesa electoral de firmar el Tratado de Roma con Salif Sadio (líder del brazo armado del independentismo), lo firmaron en 2012 y prometía un alto el fuego que expiró hace tiempo. A Sadio ahora lo buscan los soldados desplegados en la selva casamancesa entre Senegal y Gambia y se prevé que no van a salir de allí hasta encontrarlo.