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El autor de la matanza en la iglesia: «Quería provocar una guerra racial»

Roof asegura que casi se echó atrás porque las víctimas fueron «muy amables» con él, pero «tenía que cumplir mi misión»

Dylann Roof, de 21 años, tras ser detenido
Dylann Roof, de 21 años, tras ser detenidolarazon

«Te perdonamos», le dijeron ayer los familiares de sus víctimas a Dylann Roof cuando éste compareció en el tribunal. Estaban rotos de dolor. Pero le querían ver mientras trataban de entender qué ocurrió exactamente el miércoles en la histórica iglesia de Charleston (Carolina del Sur) donde este joven de 21 años mató a nueve personas negras. «Que Dios se apiade de tu alma», dijo la madre del fallecido más joven, Tywanza Sanders, de 26 años, ante un inexpresivo Roof. El presidente Barack Obama aplaudió la «decencia» y la «bondad» de los familiares. «En medio de la tragedia más oscura, la decencia y la bondad de Estados Unidos brilla a través de estas familias», escribió el presidente en su cuenta personal de Twitter

Dylann Roof confesó ayer sus crímenes bajo custodia policial. Según una filtración anónima de uno de los agentes, Roof les dijo a los investigadores que con su acción pretendía empezar una guerra racial. El detenido fue acusado formalmente de nueve cargos de asesinato y uno de posesión de armas. Roof había permanecido dentro de la iglesia durante una hora, al lado de los feligreses, mientras escuchaba cómo hablaban de la Biblia.

Incluso confesó que estuvo a punto de no provocar la matanza porque la gente que había dentro del templo había sido muy «amable» con él. «Tenía que completar mi misión», se justificó ayer Roof, quien durante el tiroteo gritó a las víctimas: «Os estáis apoderando de nuestro país. ¿Queréis algo por lo que rezar? Yo os daré un motivo para rezar». A una de las víctimas que le suplicó que dejase de disparar, el joven asesino le contestó rematándola.

A su compañero de habitación Joey Meek no le extrañó nada de lo que ocurrió, a pesar de que nunca le había oído decir que quería matar a una persona negra. Nada raro más allá de lo que ocurre en Carolina del Sur, donde todavía se ven banderas confederadas y placas en las calles en recuerdo de los generales que dieron su vida para continuar con el esclavismo en Estados Unidos.

Los familiares de las víctimas ahora no saben muy bien qué hacer. No eran personas tan conocidas como el reverendo Clementa Pinckey –también asesinado–, alguien que se había ganado el respeto a lo ancho del estado de Carolina del Sur con su trabajo en una de las iglesias de la América negra más reconocidas del país.

Quizá por eso, cuando el joven Dylann entró a las clases de estudio de la Biblia en el templo, todos le dieron la bienvenida. No sabían que les iba a matar una hora después. Quil Lance, el nieto de una de las víctimas, reconoció sentirse «perdido» porque «la abuela era el corazón de la familia». La anciana se había jubilado, pero trabajaba como guarda de la iglesia. El joven Quil todavía hablaba ayer de ella en presente: «Es cristiana, muy trabajadora. Podría llamarla para cualquier cosa. No tengo a nadie más como ella», indicó Quil Lance. La familia también ha perdido a la prima de Lance, Susie Jackson, de 87 años. Otra de las víctimas, Tywanza Sanders, de 26 años, se acababa de graduar de la Universidad de Allen. Le gustaba repetir la frase «Tus sueños te llaman». Sharonda Coleman-Singleton, de 45 años, también asesinada por Roof, pasaba todo el tiempo que podía en la iglesia. Era logopeda. Se sentía muy orgullosa de su hijo Chris, que es una de las estrellas del equipo de baloncesto del colegio. Siempre será recordada por su entusiasmo y amabilidad. Depayne Middleton Doctor tenía 49 años. Era madre de cuatro niñas y cantaba en el coro. También perdió la vida Myra Thompson, de 59 años, parte del equipo de la iglesia. Daniel Simmons, de 74 años, fue la única víctima que no murió en la iglesia, sino en un hospital mientras era atendido. «Sólo quiero que todos sepan...Te perdono», dijo la hija de Ethel Lance, envuelta en llanto. «Nunca más voy a hablar con ella. Nunca podré abrazarla de nuevo, pero yo te perdone y pido misericordia por tu alma», expresó.

La matanza ha conmocionado al país y motivó a la ONU a instar ayer a las autoridades de EE UU a tomar medidas para detener la violencia y la discriminación de los negros. Una portavoz del Departamento de Justicia ha explicado que existe la posibilidad de que pueda ser considerado un «crimen de odio» o una «acción de terrorismo doméstico». La gobernadora del estado de Carolina del Sur, Nikki Haley, pidió para Roof que sea condenado con la pena capital si es declarado culpable.

La mujer que identificó al asesino

Deborah Dills, de 51 años, iba en su moto de camino al trabajo por la autopista 74 de Carolina del Norte cuando se fijó en un Hyundai negro con matrícula de Carolina del Sur. Miró al conductor y comprobó que coincidía con la descripción difundida por la Policía. Se puso muy nerviosa. Llamó a su jefe, quien le pidió que siguiera al vehículo mientras él llamaba a los agentes. En un semáforo de Shelby, por fin pudo leer con claridad y dictarle la matrícula. «Es él», le dijo. Minutos después, Roof fue detenido.

El perfil / Dylann Roof

Un cóctel explosivo en el mundo paralelo de un psicópata

Por José Miguel Gaena. Psiquiatra forense. Director de NeuroSalus

Un cóctel explosivo, así podríamos definirlo, el que llevó al joven de 21 años Dylann Roof a hacer lo que hizo. Empezó por tener un fuerte sentimiento de inferioridad, unido a la paranoia y a rasgos psicópatas. Tenía una visión de la realidad totalmente alterada, su propio mundo paralelo. Pero sin duda uno de los puntos más importantes es la mala o nula comunicación que mantenía con su entorno más cercano. El perfil de las personas que suelen hacer este tipo de actos son individuos que han sufrido un proceso de fanatización con complejo de inferioridad que las aísla; son personas que ven amenazas constantemente en otros hasta el punto de llegar a la paranoia. Además de sufrir dichas paranoias tienen otros rasgos de tipo psicópata. Podemos decir que entró en un bucle depresivo. Al llegar a este punto cada persona actúa de manera diferente: algunos se suicidan, otros pintan y otros cometen atrocidades. Otro aspecto muy importante es su adicción a las drogas. La suduxona que consumía está vinculada directamente con brotes esporádicos de violencia. Produce efectos adversos, alteraciones de tipo psicológico. Este conjunto de causas coincidentes en determinado momento hace que las personas actúen así. Es relevante que tuviera amigos negros, pero aun así seguía siendo una persona extremadamente introvertida e incomunicada.