Cuba entierra el siglo XX con la muerte de Castro

La muerte del dictador, convertido en un icono revolucionario del siglo XX, ha dividido nuevamente al mundo. Ahora se abren nuevos interrogantes sobre el futuro de la isla y, especialmente, sus relaciones con EE UU

Homenaje a Fidel Castro en la embajada cubana en Moscú.
Homenaje a Fidel Castro en la embajada cubana en Moscú.

La muerte del dictador, convertido en un icono revolucionario del siglo XX, ha dividido nuevamente al mundo, entre quienes lo consideran un líder rebelde que resistió al capitalismo y los que ven en él a un tirano asesino que gobernó Cuba con mano de hierro durante cinco décadas. Artículos de Alfonso Ussía, Martín Prieto, Jaime Suchlcki, Zoe Valdés, Antonio Puente, Jesús Ferrer, Ignacio Uría, Ramón Tamames, Abel Hernández, Carmen Enríquez, José María Marco.

Una calma tensa se vive en toda Cuba desde las once y media de la noche del ya histórico 25 de noviembre de 2016, cuando un anuncio breve, de apenas dos minutos, hecho por el general Raúl Castro por la televisión cubana, reconoció para el mundo la muerte de su hermano Fidel Castro.

Muere el dictador Fidel Castro

A esa hora, en Don Cangrejo, una discoteca frecuentada por decenas de jóvenes de la renaciente clase media cubana, formada por hijos de empresarios, funcionarios de alto nivel o dueños de negocios particulares, muchos se preguntaron por qué se interrumpió de repente la música, se apagaron las luces y se suspendió el concierto planificado.

Con la muerte de Fidel se comienza a cerrar una época en la isla. Y el cómo se cerrará una historia –que comenzó con el ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953– es una incertidumbre que ha paralizado casi por completo al país, más allá de las declaraciones oficiales de nueve días de duelo e innumerables homenajes y concentraciones en todo el país.

La Habana, repleta de turistas y policías, con o sin uniforme, era ayer sábado una ciudad plomiza, más allá del cielo encapotado de un invierno que se niega a comenzar. En el centro histórico de la ciudad, la gente hablaba bajo, la música estaba prohibida, y muchos propietarios particulares de cafeterías, bares y restaurantes prefirieron cerrar «porque aunque nadie me ha dicho que lo haga, es mejor así, porque aquí nunca se sabe», confesó uno de ellos, que como casi todos de los pocos que hablan sobre el tema prefirieron el anonimato.

La razón de la tensión, por mucho que se trate de disimular, estaba en el visible despliegue de policías uniformados y «segurosos» de civil por las calles, que de forma más o menos disimulada vigilaban la reacción de la gente común, incluso aunque las exequias oficiales no vayan a comenzar hasta mañana lunes, cuando se abra al público el mausoleo ubicado en los bajos de la Plaza de la Revolución, donde serán exhibidas las cenizas de Fidel Castro.

Oficialmente serán nueve días de duelo, desde las seis de la mañana de ayer y hasta las doce de la noche del 4 de diciembre. Dos días estarán expuestos los restos cremados del comandante en la plaza, y de ahí se trasladarán por tierra a Santiago de Cuba, la ciudad donde comenzó su lucha contra el dictador Fulgencio Batista.

Desde allí, un fotógrafo que intentó acercarse al cementerio de Santa Efigenia confirmó a LA RAZÓN que el clima es mucho más tenso en Santiago, donde serán sepultados los restos del comandante, en un mausoleo anexo al del héroe nacional José Martí. Poco se sabe de lo que pasará hoy, excepto que ya están casi cerrados casi todos los accesos a la Plaza de la Revolución, donde tantos discursos pronunció Fidel Castro y en la cual el día 29 a las siete de la noche se le rendirá homenaje en una concentración que posiblemente sea la más grande que haya visto Cuba en los últimos años, donde las celebraciones oficiales y las otroras gigantescas marchas políticas han disminuido ostensiblemente.

Fidel será cremado por su voluntad expresa, según anunció su hermano Raúl, que lo sustituyó en 2008 cuando enfermó y que desmintió así los rumores o «bolas» que circulaban en los últimos tiempos entre los cubanos, que creían que podía ser «embalsamado» como lo fue Lenin, el líder comunista ruso que creó la Unión Soviética.


Así será el funeral: Las cenizas de Fidel Castro recorrerán toda la isla, de occidente a oriente


Después de que pasen las exequias, es cuando verdaderamente se comenzará a perfilar mejor el futuro de Cuba, que muchos ven cada día más complicado, con un Donald Trump que parece estar decidido a romper todo lo que intentó edificar Obama, especialmente cuando en las últimas horas tuiteó que había muerto un «dictador».

Muchos se preguntan si con la muerte del comandante se mantendrá la palabra de su hermano, que prometió retirarse oficialmente en 2018, y comenzarán a concretarse realmente los cambios políticos, económicos y sociales que la gente pide por lo bajo y la disidencia de adentro y de afuera reclama a gritos.

Otros creen que habrá que esperar a que el general de Ejército Raúl también se vaya para que comience una transición verdadera, aunque la mayoría cree que pasarán años antes de que la fisonomía del país que moldearon Fidel y sus «compañeros» a su antojo realmente se transforme.

Por ahora, tras los consabidos discursos, la programación especial televisiva y los mensajes de condolencia que llegan desde todas partes del mundo, o las celebraciones en Miami, lo que hay es una inmensa incertidumbre sobre el mañana. Por eso es tan grande la tensión en la Cuba del día después de la muerte del comandante, donde todo el mundo sabe que un Castro ha muerto, pero sigue gobernando Castro.