Trump: «El animal de Asad pagará un gran precio»

El presidente de EE UU promete represalias y pide a Damasco que abra el cerco para llevar ayuda médica

Familias enteras han sido halladas muertas en sus casas tras el ataque
Familias enteras han sido halladas muertas en sus casas tras el ataque

El presidente de EE UU promete represalias y pide a Damasco que abra el cerco para llevar ayuda médica.

Guerra dialéctica entre el presidente de EE UU, Donald Trump, y su otrora queridísimo Vladimir Putin tras el supuesto ataque con armas químicas perpetrado por el Ejército sirio en la ciudad rebelde de Duma. Enfurecido, incapaz de controlar una retórica inflamable, y contrariando su propio relato sobre la guerra, el dirigente estadounidense responsabilizó ayer al presidente ruso y amenazó con grandes represalias. A Bachar al Asad, presidente sirio, lo llamó «animal». Tampoco desaprovechó la ocasión para responsabilizar a su predecesor en la Casa Blanca, Barack Obama, por su inconsecuencia respecto a sus propias «líneas rojas». «Muchos muertos, incluidos mujeres y niños, en un ataque químico sin sentido en Siria», tecleó en Twitter. «El área de las atrocidades está sellada y rodeada por el Ejército sirio, lo que la hace completamente inaccesible para el mundo exterior. El presidente Putin, Rusia e Irán son responsables de respaldar al animal Asad. Pagarán un gran precio. Abran la zona inmediatamente para llevar asistencia médica y verificar. Otro desastre humanitario sin ninguna razón en absoluto. ¡ENFERMO!». Respecto a Obama comentó que «si hubiera cruzado su línea roja trazada en la arena, ¡el desastre en Siria habría terminado hace mucho tiempo! ¡El animal Asad sería ya historia!».

Una de las principales incógnitas derivadas de sus mensajes consiste en averiguar cómo encajaría la hipotética intervención militar estadounidense, que Trump parece dar por descontada, con su intención de retirar las tropas de EE UU de Siria en un plazo de seis meses. Hace apenas tres días el presidente prometió abandonar la zona previa derrota militar del Daesh. Un rompecabezas geoestratégico, que cuenta con el rechazo del Pentágono, y que se complica de forma diabólica si finalmente ordena un ataque contra Asad, por quirúrgico que sea. Aunque los yihadistas del Daesh han perdido buena parte del territorio que controlaban en Siria e Irak, la retirada de los 2.000 efectivos estadounidenses podría ofrecer un insospechado balón de oxígeno para la organización terrorista. El problema quizá sea de percepción. No sólo una cuestión electoralista, con Trump empeñado en hacer buenas sus promesas, por locas que éstas fueran, sino de aprehensión de la realidad. De un lado Trump, del otro los estrategas militares.

Como explica Stephen Biddle, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Washington a Rebecca Khel, de «The Hill», Trump todavía cree que «las guerras deberían parecerse a la Segunda Guerra Mundial. Busca una especie de dramática gran blitzkrieg. Cree que ganas una guerra con una suerte de violencia repentina y decisiva, el enemigo grita ''mamá’' y finalmente tienes un gran desfile de la victoria». Lo contrario, en fin, de todas las guerras libradas por EE UU en las últimas décadas.

Qué hacer si no con estas declaraciones de Trump de la pasada semana, cuando en un foro público explicó: «Saldremos de Siria muy pronto. Dejemos que las otras personas se encarguen de eso ahora». Tan pronto, qué cosas, que ahora pretende aderezar el complejo repliegue con un hipotético bombardeo a las bases militares sirias mientras en el ínterin acaba con la resistencia terrorista, desmantela los últimos focos yihadistas y soluciona el gravísimo problema de decidir qué hacer con los cientos de criminales presos.