Internacional

Johnson: “Nada ni nadie impedirá que siga haciendo mi trabajo”

El “premier” británico se aferra al poder pese a las críticas de la oposición y el rechazo del 40% de los diputados “tories”

Boris Johnson no tiene intención alguna de presentar su dimisión
Boris Johnson no tiene intención alguna de presentar su dimisión FOTO: Jessica Taylor AP

Boris Johnson no tiene intención alguna de presentar su dimisión. El premier afrontó su primera sesión de control en la Cámara de los Comunes tras el desafío a su liderazgo que forzaron los tories rebeldes. Más de 40% de las filas conservadoras votaron en contra del inquilino de Downing Street, un porcentaje que para muchos demuestra que ha perdido la confianza entre los suyos tras meses de bochorno por el escándalo del Partygate. Y, sin embargo, Johnson señaló que “absolutamente nada ni nadie” le impedirá seguir ejerciendo su trabajo.

Tras apuntar el pasado lunes que la moción de confianza representaba el “inicio del fin” para el primer ministro, el líder de la oposición laborista Keir Starmer prefirió centrarse en las promesas incumplidas del Gobierno en materia de sanidad pública, para resaltar la supuesta ineficacia de un gabinete más concentrado en la supervivencia del Johnson que en gestionar.

Pero el resto de parlamentarios de la oposición no tuvo piedad en sus críticas. La diputada laborista Angela Eagle destacó que la votación “ha demostrado lo odiado que es el primer ministro y esto solo dentro de su propio partido”. “Su administración está demasiado distraída por sus divisiones internas para gestionar los desafíos que afrontamos, ¿Puede el primer ministro explicar, si 148 diputados de su partido no confían en él, cómo demonios debería hacerlo este país?”, planteó.

En cualquier caso, Johnson volvió a actuar como si no hubiera elefante en la habitación, una táctica a la que recurre cada vez que hay problemas. Durante su intervención, el aún líder tory prometió a modo cortina de humo que habrá nuevas medidas a fin de impulsar la compra de vivienda en el país, al señalar que el Gobierno planea “expandir la propiedad de vivienda para millones de ciudadanos” y recortará “los costes de los negocios”.

La bancada conservadora se mostró más callada que de costumbre. La única crítica pública fue la de Esther McVey, una vieja rival de Johnson. En cualquier caso, los rebeldes no están dispuestos a tirar la toalla. Y si las encuestas no mejoran, quieren cambiar las reglas de la formación para poder celebrar otra moción a su liderazgo en el plazo de seis meses. De momento, la condición que han impuesto a Johnson para su supervivencia es la bajada de impuestos. Aunque la realidad económica es compleja y la inflación no da tregua.

El próximo 23 de junio se celebrarán además dos elecciones parciales en Inglaterra -en las circunscripciones de Wakefield, que los conservadores ganaron en 2019 contra los pronósticos, y en Tiverton y Honiton, tradicionalmente tory-, cuyos resultados servirán para mediar los apoyos al partido por parte del electorado.

En cualquier caso, la puntilla definitiva podría ser el próximo otoño, cuando se espera que concluya la investigación sobre desacato para determinar si Johnson mintió o no a la Cámara de los Comunes cuando dijo en repetidas ocasiones que no se habían roto las reglas en Downing Street en pleno confinamiento.