Internacional

La familia holandesa que esperaba el fin del mundo estaba secuestrada

Un hombre de 58 años ha sido detenido como presunto responsable del encierro durante nueve años de los miembros de una familia en una finca en el campo

Un hombre de 58 años ha sido detenido como presunto responsable del encierro durante nueve años de los miembros de una familia en una finca en el campo

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La investigación ha concluido que el hombre detenido, de 58 años, en Holanda no guarda relación familiar con ninguno de los miembros que se encontraban retenidos en una finca a cinco retirada en el campo. El sospechoso, que se ha negado a colaborar después de tres días de interrogatorio, ha sido acusado de “estar involucrado en la privación ilegal de libertad y de perjudicar la salud de otras personas", según ha explicado la Fiscalía holandesa en un comunicado.

El mayor de los hijos fue el que denunció la situación después de escaparse varias veces. Las autoridades, que el martes estaban convencidas de que el motivo de que la familia haya permanecido oculta es que esperaba el fin del mundo, se encuentran con muchos interrogantes acerca de los motivos que han llevado al detenido a retenerlos.

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La finca se encuentra en un camino y está rodeada de vallas y grandes árboles que hacen que desde la carretera sólo se pueda observar el tejado de la casa y un almacén que está junto a ella. Esto hace que sea muy difícil que los vecinos tengan algún tipo de sospecha acerca de lo que sucedía en la granja.

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Allí han permanecido los siete miembros de la familia que, desde 2010 han estado sin registrar en el ayuntamiento. La dueña de la finca ha comentado que el inquilino ha estado pagando regularmente el alquiler y que ella no había notado nada sospechoso durante estos años.

El alcalde de Drenthe, Roger de Groot, ha declarado que “la madre de los jóvenes falleció tiempo atrás y que el padre estaba enfermo tras un derrame cerebral”. La Policía ha registrado dos localizaciones en la localidad cercana de Zwartsluis. Una de ellas es una antigua juguetería que había sido regentada durante años por la familia de las víctimas. La Fiscalía holandesa continuará mañana con los registros en Ruinerworld, tras lo cuál emitirá un comunicado.