La UE reconoce la parte oriental como capital palestina

Abas viaja a Bruselas para pedir un mayor protagonismo europeo en el proceso de paz.

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Abas viaja a Bruselas para pedir un mayor protagonismo europeo en el proceso de paz.

Los Veintiocho siguen deshojando la margarita sobre el reconocimiento del Estado palestino. Aunque el movimiento de Donald Trump de trasladar la embajada estadounidense a Jerusalén ha sido rechazado de manera unánime por las cancillerías europeas, las posturas encontradas a la hora de adquirir un papel más relevante en el proceso de paz en la región siguen marcado el tradicional camino de la UE.

Justo en el día en que el vicepresidente norteamericano Mike Pence dio un discurso en el parlamentó israelí, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, se desplazaba a Bruselas para intentar arrancar un compromiso a los Veintiocho de reconocimiento del Estado Palestino. Al menos, por el momento, se va con las manos vacías. «Pedimos a los Estados miembros reconocer rápidamente al Estado de Palestina», declaró Abas, para quien este movimiento de la UE «abriría las puertas a la paz» y no entraña «ninguna contradicción con la reanudación de las negociaciones» con los israelíes.

En el año 2014, Suecia fue el primer país de la UE en dar un paso al frente al reconocer el Estado Palestino, pero el posible efecto dominó no se produjo. República Checa, Eslovaquia, Hungría, Polonia, Bulgaria, Rumania, Malta y Chipre actualmente reconocen a Palestina, pero ya lo hacían antes de unirse al club comunitario. Alemania, Holanda y Dinamarca están en la lista de los más reticentes a dar este paso y no se adivina ningún cambio de rumbo en el horizonte. Otro tercer grupo, en el que se encontrarían Francia y España, están dispuestos a este reconocimiento, pero sólo de manera consensuada con el resto de los países europeos y son poco proclives a movimientos en falso. Las discrepancias no terminan aquí. A pesar de que ninguna capital comunitaria tiene previsto seguir el ejemplo de Trump de trasladar su embajada a Jerusalén, en la votación celebrada en la ONU el pasado mes de diciembre, seis Estados miembros (Croacia, Hungría, Letonia, Polonia, Rumania y República Checa) se abstuvieron de condenar la medida anunciada por la administración estadounidense.

Sea por convicción o como modo de no sacar a la luz estas divisiones, la alta representante para la política exterior de la UE, Federica Mogherini, volvió ayer a apelar a un acuerdo con los actores de la región antes de tomar decisiones. La UE sigue apoyando la creación de dos Estados con la capitalidad de Jerusalén dividida, pero no está dispuesta a los movimiento unilaterales y su gran afán reside en resucitar el proceso de paz, en muerte clínica desde hace tres años. «Queremos desempeñar un papel importante como Unión Europea, incluyendo el proceso político pero queremos hacerlo con nuestros amigos y aliados en la región (en referencia a los países árabes) y la comunidad internacional», aseguró Mogherini. Esa puerta abierta también incluye a la administración estadounidense, a pesar de los pesares. «Está muy claro ahora que para los europeos siempre ha estado claro durante décadas y en particular en los últimos años: no habrá negociaciones de paz creíbles entre israelíes y palestinos si son vistas tan sólo como una obra de EE UU, pero tampoco ningún esfuerzo será capaz de llevar a las dos partes a la mesa si el marco multinacional multilateral no incluye a Estados Unidos».