Los expertos entran en la zona del ataque químico

Diez días después del bombardeo en Duma, Damasco y Moscú dan su visto bueno al trabajo de la OPAQ.

Diez días después del bombardeo en Duma, Damasco y Moscú dan su visto bueno al trabajo de la OPAQ.

Después de cuatro días a la espera, el grupo de investigadores de la Organización para la prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), organización con sede en Países Bajos, que llegó el sábado a Damasco, por fin viajó ayer a la localidad de Duma para recabar información y pruebas de un posible ataque con gases tóxicos que, según la oposición, habría matado a cerca de medio centenar de civiles el pasado 7 de abril. Al tratarse de una misión considerada de alto riesgo, la OPAQ informó de que no va a facilitar ninguna información sobre el movimiento ni las actividades que están realizando los expertos en Siria. Rusia, por su parte, confirmó que los investigadores internacionales tendrán «seguridad» para llevar a cabo su investigación, en respuesta a las acusaciones de países occidentales de querer entorpecer el trabajo de la misión. Según Moscú, antes del desplazamiento del grupo de la OPAQ al feudo rebelde, las fuerzas rusas y sirias limpiaron de minas la carretera que lleva de Damasco a Duma, explosivos que habrían colocado los combatientes del Ejército del Islam.

Tanto Estados Unidos como Francia acusaron al Gobierno sirio y a su aliado ruso de querer obstaculizar el trabajo. En un comunicado, el ministerio francés de Relaciones Exteriores consideró «muy probable que pruebas y elementos esenciales desaparezcan». Washington por su lado consideró que Rusia podría haber «visitado» y «alterado» el lugar donde se produjo el presunto ataque.

Por otra parte, y pese a dar una imagen de total confianza, el régimen sirio sigue en alerta ante otro posible ataque occidental. Los sistemas de defensa antiaérea sirios se activaron ayer tras la alarma de posibles disparos de misiles que iban dirigidos hacia dos de sus bases aéreas. Horas después del incidente, el Gobierno rectificó y dijo que se trataba de una falsa alarma o de un «ataque electrónico» que hizo saltar las defensas antimisiles por error. La agencia SANA no tardó en vincular este episodio con una trama israelí-estadounidense. La televisión siria advirtió de que a primera hora, seis misiles habían sido lanzados contra la base aérea de Sharyat, en la provincia de Homs, centro del país. El canal libanés Al Mayadin, cercano a Hizbulá, secundó la versión y señaló que el otro ataque iba dirigido contra la base de Dumair, a las afueras de Damasco.

Esta alarma coincidió con otro gesto importante en el discurrir del conflicto: las facciones rebeldes que dominan la región de Al Qalamún Oriental, al noreste de Damasco, empezaron ayer la entrega de las armas a las autoridades en virtud de un pacto alcanzado con representantes gubernamentales y de Rusia. El acuerdo, que equivale a una rendición de los insurgentes, fue alcanzado por el Ejército del Islam y otras facciones, según informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Los rebeldes han comenzado a entregar las armas pesadas y medianas en la ciudad de Al Damir, urbe a 46 kilómetros al noreste de la capital y situada de forma estratégica en la carretera que une Damasco con el este del país.

La agencia SANA confirmó que los primeros 60 combatientes de la ciudad de Al Damir comenzaron a regularizar su situación y a desarmarse. Según la agencia, «cerca de mil terroristas del Ejército del Islam» saldrán de Al Qalamún en dirección hacia la zona deYarablus, en el norte de la provincia de Alepo, en la frontera con Turquía.