Corea del Norte

De la espantada de Trump al abrazo de Moon

Moon y Kim mantuvieron un encuentro de dos horas en la militarizada frontera entre los dos países, informó la oficina presidencial surcoreana en un comunicado.

El presidente surcoreano, Moon Jae-In y el lider norcoreano, Kim Jong-Un. Foto: Efe
El presidente surcoreano, Moon Jae-In y el lider norcoreano, Kim Jong-Un. Foto: Efelarazon

El presidente surcoreano mitiga las consecuencias de los devaneos del presidente estadounidense para que no afecten a la posible paz en la Península coreana. Ayer se volvió a reunir con Kim Jong Un en su intento de desnuclearizar Pyongyang.

-

Al presidente de Corea del Sur, Moon Jaen In, no hay quien lo pare. Tan solo dos días después de que su aliado estadounidense, Donald Trump, cancelara la cumbre prevista para el próximo 12 de junio en Singapur con el líder norcoreano, Kim Jong Un, el surcoreano cruzó ayer la frontera que divide la península de Corea para mantener una reunión con Kim. A lo largo de dos horas –y a la espera de que se conozcan hoy más detalles– esta visita sorpresa, que puso de manifiesto cómo las relaciones entre los dos lados del Paralelo 38 están en mejor estado que las que existen entre Washington y Pyongyang, tuvo como objetivo lograr mantener ese histórico encuentro entre EE UU y el régimen Juche que, de ir bien, sembraría definitivamente el camino hacia la paz en la región.

La reunión de ayer se produce justo un mes después de aquella en la que los más altos representantes de dos países que se encuentran técnicamente en guerra desde que en 1953 firmaran un armisticio y no un tratado de paz, se comprometieran con la desnuclearización y la búsqueda de la paz permanente en la península. Los abrazos, sonrisas y gestos conciliadores de entonces volvieron a repetirse ayer confirmando la voluntad de ambos. «Los dos líderes intercambiaron sus opiniones honestamente para implementar la Declaración de Panmunjom firmada el 27 de abril y para celebrar una cumbre exitosa entre Corea del Norte y Estados Unidos», afirmó tras la reunión el secretario presidencial de prensa surcoreno, Yoon Young Chan.

Los esfuerzos de los últimos meses por acabar con las hostilidades en la región y las amenazas nucleares con EE UU parecieron irse al traste el jueves cuando Trump escribió una carta a Kim informándole de su decisión unilateral de cancelar la cumbre de Singapur alegando el desinterés de Pyongyang al no presentarse a una reunión preparativa del evento y acusándole de usar un lenguaje hostil. Si bien es cierto que el reino ermitaño había amenazado con retirarse de la reunión tras arremeter contra el consejero norteamericano de Seguridad Nacional, John Bolton, por proponer el «modelo libio» al país comunista para deshacerse de su programa nuclear, las concesiones que Pyongyang había realizado hasta la fecha parecieron no haber sido apreciadas por EE UU tras el gesto de Trump. Entre ellas, la liberación de rehenes norteamericanos, la suspensión de sus ensayos balísticos o el desmantelamiento de su centro de pruebas nucleares.

Con este panorama, se esperaba una dura reacción por parte de Pyongyang que, por el contrario, sorprendió con un tono conciliador, el mismo que le ha hecho ganarse a Kim el respeto de otros actores a nivel internacional. De hecho, su moderada postura volvió a poner de manifiesto la inexperiencia del presidente americano, quien en la misma semana se reunió con Moon y apostó por la reunión, la canceló y, al día siguiente, aseguró que podría llevarse a cabo en la misma fecha.

Tras todos estos sobresaltos, ahora queda por ver si finalmente la predisposición de Kim y los esfuerzos de Moon por encarrilar la histórica cumbre encajan en los inciertos planes de Trump. Hasta el momento, lo que está claro es que la abrupta cancelación de la cumbre de Singapur dejó «perplejo» a un presidente que no ha dudado en instar a Washington y Pyongyang a establecer «un diálogo más directo y más cercano entre sus líderes».

Quizás el haber cruzado de nuevo al lado norcoreano de Panmunjom de la mano del jefe del servicio secreto surcoreano, Suh Hoon, para sentarse en la misma mesa con Kim –quien estuvo acompañado de su hermana Kim Yo Jong–, allane un camino lleno de obstáculos.

De hecho, horas después de este encuentro sorpresa, la Casa Blanca informó de que sigue con los preparativos para la cumbre entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong Un, programada para el 12 de junio.