Maduro divide a la Cumbre

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, sostiene una caja con firmas de seguidores que firmaron una petición para derogar las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela, en el barrio El Chorrillo de Ciudad de Panamá
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, sostiene una caja con firmas de seguidores que firmaron una petición para derogar las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela, en el barrio El Chorrillo de Ciudad de Panamá

El presidente Nicolás Maduro ha sustituido en el papel de villano a los Castro. Venezuela es no sólo un punto álgido de la Cumbre de las Américas sino que también ha dividido al continente en esta cita que comienza hoy en Panamá. Unos apoyan el decreto que firmó el presidente Obama, sancionando a funcionarios corruptos chavistas, aunque pocos son los países que se atreven a decirlo en alto. Otros presidentes lo rechazan en público. Son los mismos que cuando se vuelvan ex presidentes, condenarán de forma acérrima el abuso de poder en el país bolivariano. Ahora hay que guardar los papeles, aunque no todos lo hacen.

Los problemas en Venezuela no sólo son políticos, también socioeconómicos. La severa crisis castiga a una sociedad que ha tenido en más de una década al chavismo como eje de todo. Antes del inicio de la cumbre, 25 ex presidentes denunciaron al Gobierno de Maduro por la grave situación por la que atraviesa su país. Sin embargo, el Gobierno venezolano sigue empeñado en recolectar firmas para rechazar el decreto estadounidense. En total ha recabado diez millones de firmas. Una de las instantáneas más buscadas por el Gobierno bolivariano será cuando Maduro le entregue el documento en persona al propio Obama –en las redes sociales ya hacen mofas sobre qué hará el norteamericano con esos papeles–. En marzo, Venezuela ya entregó a las autoridades de Estados Unidos una nota de protesta después de que Obama firmara un decreto con sanciones a funcionarios venezolanos por presuntas violaciones de derechos humanos. Al anunciar el decreto, Obama además se refirió al país suramericano como una amenaza a la seguridad de EE UU. La medida de Washington fue interpretada por Maduro como una «agresión imperialista».

No obstante, EE UU espera que la crisis por la que atraviesan las relaciones con Venezuela no domine la Cumbre de las Américas, según dijo la subsecretaria de Estado de EE UU para América Latina, Roberta Jacobson. La funcionaria señaló que Obama acude a la cumbre para aprovechar el foro y abordar intereses comunes y no para discutir sobre las sanciones impuestas. Maduro llega a esta cumbre contrariado. Por un lado sabía que arribaba a Panamá repudiado por buena parte de sus compañeros. Así que optó por tomar el papel de rebelde, de renegado incomprendido. Por el otro, todo el tema de las sanciones le está sirviendo como cortina de humo para seguir tapando la grave crisis económica y social que vive el país. Un arma de doble filo. Por eso se le veía nervioso, cuando ayer se bajaba por las escaleras del avión presidencial. A su movimiento pendular, habitual al caminar, se le veían ciertos tropiezos y el cejo fruncido. Además de Cuba y Venezuela, hay otros temas importantes que tratar en la cumbre americana y algunos países no pasan por su mejor momento de cara a la opinión pública internacional.

- La corrupción en Brasil

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, completó ayer sus primeros 100 días de su segundo mandato con su popularidad por los suelos, acosada por los casos de corrupción y obligada a sortear las turbulencias económicas y disputas permanentes con el Congreso. La frágil situación económica y la crisis política han colocado a Rousseff en una delicada situación, inédita para un gobernante brasileño en el inicio de un periodo presidencial, e incluso ha tenido que enfrentarse a manifestaciones multitudinarias en su contra y eludir presiones de sectores que piden su destitución.Por cierto, Dilma será una de las pocas agraciadas que mantendrá una reunión bilateral con Obama.

- México, desbordado por la violencia

El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, sigue siendo uno de los pocos presidentes de derechas que siguen pie. También mantendrá una reunión bilateral con el Obama. Su país sigue inmerso en una guerra entre cárteles que luchan por el dominio del territorio. Tras la desaparición de los 43 estudiantes, su imagen ha quedado muy dañada en los ruedos internacionales. La relación directa entre narcos y poder ha puesto en entredicho su gobierno, y opacado sus reformas en materia económica.

- Argentina y Las Malvinas

Se prevé que la presidenta argentina, Cristina Fernández, plantee de nuevo el caso de las islas Malvinas o Falkland tras el anuncio del Gobierno británico de un plan para reforzar y modernizar la infraestructura de defensa ante una posible «amenaza» que pueda surgir de Argentina. Reino Unido y Argentina se enfrentaron en una guerra por el territorio en 1982, cuando el entonces Gobierno militar del país del sur llegó con sus tropas a las islas.

- Morales contra Chile

El presidente Evo Morales –quien por cierto ayer jugó su habitual partido de fútbol en el que siempre le dejan marcar un gol y acaba metiendo alguna patada brutal al adversario de turno– expondrá en la cumbre y en la reunión paralela de los sectores sociales su demanda marítima presentada en 2013 en La Haya contra Chile.

- Bachelet, ausente

Las inundaciones que afectan al país impiden que la presidenta Michelle Bachelet viaje a la Cumbre. Además el hijo de la socialista tendrá que comparecer en las próximas semanas, ante la justicia por tráfico de influencias. Chile se ve con buenos ojos tanto desde EE UU como desde La Habana, pero también porque tiene un conjunto de temas que impulsa en la agenda hemisférica en los que va a tener menos importancia y eso no es bueno para su estrategia geopolítica.

Firmas contra Obama

Venezuela, «lista para una nueva era»

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, afirmo ayer que el país «está listo» para comenzar una «nueva era» de relaciones con el gobierno de los Estados Unidos que, dijo, tendrán que estar basadas en «el respeto» y el «no intervencionismo». El líder bolivariano lleva a la Cumbre de Panamá 10 millones de firmas en varias cajas en contra del decreto firmado por el presidente norteamericano en el que se declara a Venezuela como una amenaza para la seguridad nacional de EE UU. Más agresivo fue el presidente de Bolivia, Evo Morales, quien acusó a Obama de intentar derrocar a Gobiernos latinoamericanos, como el de Venezuela, con medidas económicas, al no poder hacerlo con medios militares «como en el pasado».